La Biblia, obra viva, y obras importantes para la vida
La Biblia, obra viva, y obras importantes para la vida
Bibliografía que debe de considerarse con independencia del contenido ya presentado, para cualquier efecto, para integrarlo con lo que dispone la misma.
Libro de D. Fredéric MARTEL que dice textualmente "FRÉDÉRIC MARTEL, SMART: INTERNET (S): LA INVESTIGACIÓN, Traducción de Núria Petit Fonserè, TAURUS, PENSAMIENTO, Título original: Smart. Enquête sur les internets Ⓒ Éditions Stock, 2014 ⒸTraudcción de Núria Petit Fonstserè ⒸAlfaguara Grupo Editorial, S.L.U., 2014, Calle Luchana, 23, 28010, Madrid, Alfaguara Grupo Editorial S.L.U. es una empresa del grupo Penguin Random House Grupo Editorial, ⒸDe esta edición, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S.A. de Ediciones, 2015, Humberto I 555, Buenos Aires, www.megustaleer.com.ar, ISBN 978-987-737-005-8, Hecho el depósito que indica la ley 11.723, Impreso en la Argentina - Printed in Argentina, Primera edición, mayo de 2015, , diseño de cubierta, Hey, Martel, Frédéric, Smart, Internet (s): la investigación.- 1ª ed.- Buenos Aires: Taurus, 2015. 408 p.,24x15 cm. (Pensamiento), Traducido por: Núria Petit Fontserè, ISBN 978-987-737-005-8, Traducido por Nuria Petit Fontserè, 1. Ensayo Francés. i. Núria Petit Fonserè, trad. II. Título CDD 844, Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con autorización de los titulares de la propiedad intelectual. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual. Esta edición de 4500 ejemplares se terminó de imprimir en Encuadernación Araoz S.R.L. Av. San Martín 1265, Ramos Mejía, Buenos Aires, en el mes de abril de 2015", que se cita como me consta a mí, el firmante, en un ejemplar comprado con recursos propios, consistentes en dinero en efectivo en dólares estadounidenses, entregados en contraprestación del precio como recuso, como dinero, en truque, en una librería de Argentina, que transcribí del mismo lo anterior respetando en la medida de lo posible lo leído en el reverso de la hoja cuarta, incluyendo la portada del libro como hoja, a efectos de que los derechos de propiedad fueran respetados para que obliguen conforme a Ley y Derecho, y que sigo transcribiendo para que en la forma que se indica en el mismo, o en cualquiera de sus copias legales, según la página web o site del referido autor, del que puede consultarse más información si no se conociera en el siguiente enlace de Wikipedia de Frédéric Martel 🪀, o en su página web oficial, haciendo clic sobre los enlaces, otrora consejero del primer ministro Michel Rocard, con una larga experiencia y carrera en la Administración Pública de la República Francesa (en adelante, "Francia"), incluyendo Ministerios de Trabajo y Asuntos Sociales de Francia, así como para Embajadas en Rumanía de Francia, Estados Unidos, conferenciante en la Universidad de Harvard y Universidad de Nueva York, conforme, si no se supiera, surge de manera pública, y conocida 🏳️🌈, que, continuando yo ahora con la transcripción de su página 363 dice "(...) lo digital y lo global parecen sinónimos. Para los gigantes estadounidenses de la red, las fronteras son un concepto superado en la era digital. El mundo que nos prometemos ya no conoce límites. Está totalmente abierto, conectado, suspendido. Las redes sociales multiplican los amigos virtuales, los que uno no conoce, y no importa que eso pueda engendrar nuevas vulnerabilidades para los individuos y amenazas inéditas para su vida privada. Intuitivamente, los gurús de internet asimilan la red a la imagen que tienen de Estados Unidos: libertad, grandes espacios, velocidad, "frontera" que se va empujando. Si hemos de creerles, prefieren la primera enmienda de su Constitución, la free speech, a la cuarta, la privacy: la libertad de expresión antes que la protección de la vida privada. "Los viejos obstáculos a las interacciones humanas como la geografía, las lenguas o el acceso limitado a la información, se están desmoronando", predice, y eso era hace 10 (diez) años "incluso Eric Schmidt, el director ejecutivo de Google" también lo predijo hace más todavía. "El futuro online ya no estará, añade, "limitado por leyes terrestres": "dialogaremos cada vez más con gente fuera de nuestras fronteras". Y los medios tendrán en el futuro un new global public. Por su parte, Mark Zuckerberg, el patrón de Facebook, ha sugerido que las redes sociales podrían solucionar el problema del terrorismo, que "procede de una falta de comunicación de connectedness". He aquí la solución: tener más ocasiones para conectarse. Los responsables de Facebook y de Google, cuyo modelo económico se basa en gran parte en la recogida de datos personales, se han puesto de acuerdo para dar a entender que la protección de la vida privada podría acabar siendo una "anomalía". Bienvenidos a un mundo sin límites, a esa World Wide Web donde todo es posible y equidistante, con su internet sin fronteras y sus tecnologías bondless. Nos anuncian el final de las distancias, el final de las lenguas, y hasta el final de la geografía, como hace unos años se predijo el "final de la historia". La globalización virtual es la promesa ilimitada de nuestro tiempo. Es un proceso que, oyendo a los mandamases del sector digital, separa a los individuos de su historia, de su cultura y de su lengua. Y conlleva la aceleración de la información, la vacuidad de las regulaciones estatales que "inhiben la innovación", la homogeneización de las culturas convertidas en mainstream, y todo ello bajo pabellón estadounidense. Google sueña con un mundo donde todas las vidas se vivan online. Los individuos se verían privados de sus raíces y de su identidad, sin ataduras. Un progreso. La escuela también sufrirá una revolución y la forma de criar a los niños se transformaría irremediablemente. La universidad misma abandonaría sus campus y sus anfiteatros a favor de los Moocs, cuyos resultados pedagógicos, certificados en los CV y automáticamente colgados en LinkedIn, se comercializarán de esta forma a empresas y cazadores de talentos. Los más optimistas imaginan incluso la generalización de la libertad de información, el fin de la censura, el ocaso de las dictaduras, y hasta la reconstrucción de los budas de la Antigüedad tras su destrucción por los talibanes gracias a las impresoras 3D (este ejemplo es auténtico, también mencionado por el director de Google). Esta visión esquemática del futuro no es la mía. Ya se está dibujando otra geopolítica de internet. Este libro muestra, por el contrario, que la revolución digital que estamos viviendo no se traduce, al menos principalmente, por una globalización total y absoluta. Porque aunque tengamos acceso a los contenidos de todo el mundo desde nuestros ordenadores y nuestros smartphones, internet sigue siendo muy local en sus usos y se adapta a las realidades de cada espacio. Hay plataformas globalizadas, pero pocos contenidos. No hay un "internet global". Y no lo habrá nunca. Lejos de un mundialismo sin fronteras, la transición digital no es una homogeneización. No debemos temer la uniformización cultural y lingüística. La revolución digital se manifiesta, por el contrario, con una territorialización y una fragmentación: INTERNET ES UN "TERRITORIO". "Cuando utilizo la palabra "TERRITORIO", no me refiero necesariamente a un espacio geográfico delimitado, aunque también pueda ser el caso" a veces. "Un territorio no es forzosamente nacional" no siempre, puede adoptar la forma de un espacio físico determinado, pero también puede ser un espacio abstracto, el de una comunidad o una lengua. Esa "territorialización" no significa pues necesariamente que la web se vuelva country specific: el espectro de su acción puede ser más ancho o más estrecho que un país. Hoy la red es muy local, muy regional; a veces es nacional o panregional, y a veces trasciende la geografía". Paro un momento, para comprobarlo, me conecto con un kit a Starlink, lo he probado, ahora estoy conectado a su red, y la dejo de nuevo, vuelvo a mi red satelital. "(continúa) a menudo está ligada a una "comunidad", y sabemos que en inglés americano el término community remite a la vez a un grupo étnico, a una minoría sexual, a una religión y al barrio o la ciudad donde uno vive. A veces ese "territorio" adopta una forma lingüística o cultural; entonces refleja una comunidad de intereses, de afinidades o de gustos. Los intercambios pueden basarse en una contigüidad de frontera, un idioma o un alfabeto común (el cirílico), una subcultura próxima (los otakus, las Femen, los bears) o también en una zona de influencia poscolonial persistente (la Commonwealth o el antiguo Imperio Otomano). En definitiva, las "conversaciones" en internet están delimitadas la mayor parte de las veces por esos "territorios", fragmentadas en esferas culturales, y a veces son globales. Incluso se puede hablar de "esferas conversacionales" para imaginar esos círculos concéntricos que constituyen la red. La propia palabra "internet" debe considerarse ya como un nombre común, perderá poco a poco su matriz estadounidense y su mayúscula. Se podrá poner en plural. El advenimiento de estos "internets" es la primera conclusión de mi investigación. Todos esos internets son diferentes y también son diferentes de múltiples maneras. Intuitivamente, percibimos lo digital como un fenómeno global que acelera la mundialización. Este libro contraintuitivo muestra lo contario. Sobre el terreno, he descubierto que internet estaba fracturado en función de las culturas, las lenguas, las regiones. Pero si internet ya no es global, tampoco es nacional, ni siquiera forzosamente local. Se inscribe en un "territorio", una esfera o una "comunidad" que es propia de cada uno de nosotros, un universo que, hasta cierto punto, podemos modelar con nuestras preferencias y con las identidades plurales que cada uno de nosotros posee o decide poner en VALOR. En muchos aspectos, internet puede dar poder a los individuos en vez de privarlos de él; puede permitirles ser más dueños de su propia historia. Al adaptarse a sus singularidades y a su territorio (espacio), es propio de cada uno. Hay más de mil millones de personas en Facebook. Intuitivamente, podemos pensar por tanto que todos estamos conectados los unos con los otros, que somos cada vez más homogéneos y, naturalmente, nos estamos americanizando a marchas forzadas. A veces yo mismo lo he creído así." "Pero mi investigación contradice esa visión", que no refleja la realidad. Todas las cuentas de Facebook son distintas: cada individuo tiene en ellas sus propios amigos, y habla en su lengua, y ninguna página de Facebook se parece a otra. El social graph, como se llama a la red de amigos, siempre es único. Es raro que un colegial del sur de Italia o del norte de Polonia tenga entre sus "amigos" a un contacto en Estados Unidos. La lengua, la cultura y la lejanía hacen que esas conversaciones sean frecuentes. Uno de los mantras de Facebook fue desde el principio, según uno de sus cofundadores, Crhis Hughes: Keep it real. Keep it local. Es la prueba de que, en la idea misma de sus artífices, la red social debía seguir siendo concreta y local; no era global. Y esta ha sido, como para Google, Wikipedia o Twitter, la razón profunda de su éxito. Ha seguido manteniéndose pegado a la realidad de las vidas humanas" "(👁️🗨️)","a la diversidad de las lenguas y, en primer lugar, a los territorios, como internet ha podido desarrollarse de forma excepcional en todo el mundo. En Facebook, como en la mayor parte de las redes sociales, las conversaciones no son pues globales, Y NO LO SERÁN JAMÁS. La expresión misma de "medios sociales" remite a la dimensión social, que para la mayoría de la gente es una dimensión de proximidad o de comunidad (o de factores con incidencia social). Los contenidos no viajan fácilmente por internet, al contrario de lo que cabría pensar. En Twitter, Tumblr, Path o Instagram, redes sociales estadounidenses también, cada usuario personaliza su cuenta eligiendo a las personas a las que "sigue" (que en el caso de Path se limitan a un círculo restringido de menos de cincuenta amigos íntimos). En función de esas suscripciones o de los hashtags consultados -y todo eso está ligado a los idiomas que uno habla, a los centros de interés y al país donde uno vive- la gente se fabrica su propio hilo de información. Todas las conversaciones al final son singulares. Sus diferencias las definen más que uniformizan, aunque la herramienta sea la misma para todos, y aunque sea estadounidense. Lo digital contrariamente a lo que uno podría pensar espontáneamente, está por lo tanto muy territorializado. La clave del éxito es la red, incluso para los gigantes de la web. Se resume en una fórmula famosa: location, location, location"(tomada de los agentes inmobiliarios estadounidense significa que para vender un apartamento, lo prioritario es su situación), como si fuera el propio equipo donde estuvieran situados AHORA también se habla de location awarness, es decir, de la capacidad de un sitio, una aplicación o un mapa de ser compatible con los territorios, que es el secreto de su éxito. Junto con la palabra "smart", el prefijo "geo" es uno de los más utilizados hoy en internet. Por otra parte, las aplicaciones Planos de Apple o Google Maps, así como los mapas interactivos de las líneas de metro o de los horarios de autobuses en el mundo entero están entre los más descargados en smartphone. Y Google Maps sirve sobre todo para encontrar una dirección en el propio país, y a menudo en la misma ciudad donde uno vive; más raras veces en el extranjero, aunque solo sea por el coste muchas veces desorbitado del acceso a los datos en 3G", hay raros casos en los que Google Maps es usado" En cuanto a los sitios web y a las aplicaciones que informan la meteorología o la hora, se utilizan sobre todo localmente. Incluso las páginas que permiten compartir un apartamento o un coche, como Air-bnb, Rela-Rides, Buzzcar, WhipCar, o con un modelo diferente TripAdvisor, les piden a los individuos o a los viajeros que se conecten a un territorio. Son globales, son estadounidenses, pero se vuelven útiles sobre el terreno, conectados a un espacio concreto. Una gran parte de la "economía colaborativa" está localizada cuando se trata de compartir una bici, un barco, o de colocar un animal de compañía para las vacaciones (DogVacay es una especie de Airbnb para los perros). En cuanto a Nextdoor, es una red social colaborativa que ha tenido un éxito increíble cuando su modelo consiste simplemente en conectar a vecinos que viven en el mismo barrio. Esa dimensión de proximidad también es evidente para los teléfonos, los objetos conectados y el internet móvil. Cuando uno escribe un SMS, y de promedio cada propietario de móvil en Estados Unidos envía 678 al mes, lo hace sobre todo a un amigo, a un pariente próximo o al menos a un contacto bien identificado. Y ese intercambio se produce la mayor parte de las veces en la lengua materna. Es el caso también de las conversaciones a través de las mensajerías instantáneas, los chats y, por supuesto, los intercambios de Bluetooth, que por definición, dado su alcance limitado, son muy locales. Las aplicaciones que permiten hablar o enviar mensajes gratis, como Skype, Viber, WhatsApp, iMessage (entre iPhones) o SnapChat (cuyos contenidos se autodestruyen al cabo de unos segundos), también dependen, a pesar de su globalización, de las problemáticas de lengua y cultura. A veces, la persona con la cual uno se comunica está en otro país, pero sigue habiendo un lazo específico con ella, que no tiene nada de globalizado. Las conversaciones pueden ser técnicamente globales, pero siguen dependiendo de vínculos particulares.
En India, por ejemplo, me llamaron la atención los numerosos intercambios que se producen con Estados Unidos, tanto a través de las aplicaciones de telefonía móvil gratuita como a través de las redes sociales. Las estadísticas oficiales confirman ese fenómeno, y la India es de hecho, después de Estados Unidos y Brasil, el tercer mercado para Facebook en número de usuarios. Sin embargo, observándolo más de cerca, uno se da cuenta enseguida de que los indios que viven en el subcontinente se comunican esencialmente con los NRI estadounidenses, los famosos "Non Resident Indians", que son más de 2,6 millones viviendo expatriados en este país. Se comunican en una de las veintidós lenguas oficiales, a veces en un dialecto -hay centenares de ellos- o, en su defecto, en inglés americano cuando no tienen una lengua india común. Pero SIGUE SIENDO UNA CONVERSACIÓN ENTRE INDIOS. Esos diálogos en Skype, Viber o Facebook entre India y Estados Unidos pueden estar globalizados, sí, pero son sobre todo de indios entre ellos, lo cual confirma su carácter territorializado y comunitarizado. Incluso se puede ir más lejos. En la India se constató, en efecto, que lejos de disminuir con la globalización y las tecnologías, las tradiciones, los sistemas de castas y los matrimonios concertados están cobrando nueva vida en internet y en las redes sociales. Así por ejemplo, la página de encuentros matrimoniales bharatmartri-mony.com reproduce en la red las categorías tradicionales de la india en vez de debilitarlas. Encontramos en ella las castas y las subcastas, las jerarquías y las clases sociales, y tal vez incluso ciertos prejuicios de la sociedad india. Favorece pues la endogamia. Otra página de encuentros, muy influyente, shhadi.com, es reveladora del papel activo que aún desempeñan los padres en el proceso de selección de la pareja, incluso cuando esos encuentros se hacen por internet entre indios que viven uno en la India y el otro en Estados Unidos. Las aplicaciones en smartphone dedicadas en los matched horoscopes permiten predecir los buenos matrimonios en función de las constelaciones. Se puede observar el mismo fenómeno con las páginas web dedicadas a las superstición, la espiritualidad, las plegarias virtuales (un servicio ofrecido por determinadas comunidades hinduistas a sus fieles o e-dharshan) y las técnicas del Vastu Shastra, que permite elegir la mejor orientación de las habitaciones de una casa para favorecer la circulación de los buenos espíritus y alejar los malos -moonastro.com/vastu-. Son muchos los sitios web de este tipo alojados, y a menudo creados, en Estados Unidos por indios expatriados. La utilización de herramientas digitales globalizadas no excluye los diálogos entre iguales ni el mantenimiento de las senoicidrat ("tradiciones" al revés). India no es el único país donde las parejas se forman ahora en internet. Pero en todas partes esos encuentros están territorializados. Los líderes del sector, como Match.com o PlentyOfFish (POF) son estadounidenses, pero se adaptan sus servicios adecuándose a las lenguas y códigos amorosos locales. Los sitios de online dating como Jyayuan en China, OkCupid en Rusia, Meetic en Europa o Badoo para las comunidades latinas, no llegan a desarrollarse fuera de ciertas regiones a causa de las especificidades sentimentales locales. En Japón, esas aplicaciones están a menudo unidas a Facebook: Match_Alarm, Omiai o Pairs, por ejemplo, te recomiendan cada mañana a las ocho a una persona que corresponde a tu personalidad, ya sea a partir de tu red de amigos en Facebook o fuera de ese círculo. Los criterios decisivos siguen siendo la ciudad donde has nacido o donde vives. En el mundo árabe, el sitio Al Asira se ha especializado en los encuentros halal y pretende respetar la sharia (aunque esté alojado, por si acaso, en Amsterdam). Allí una vez más los encuentros están clasificados por países. En otras páginas, el criterio será la religión, la raza o la orientación sexual, pero esos nichos se inscriben sistemáticamente en una dimensión territorial. JDate, por ejemplo, se interesa sobre todo por los encuentros entre judíos, mientras que Gaydar, Gay Rome o Manjam están dedicados a los homosexuales. En estos casos, uno entra en la página por un enfoque comunitario pero, inmediatamente después, elige el país o la ciudad, para posicionarse en un territorio concreto. La aplicación estadounidense Grindr, de éxito mundial, está hiperlocalizada: permite conocer a gays situados a solo cientos de metros del lugar donde uno se encuentra. El anclaje local por excelencia. Cabría pensar que el internet de los objetos, por definición muy localizado, y la generalización de los smartphones no hará sino reforzar esa tendencia. En comparación con los comienzos de internet, cuya utilización dependía de un ordenador fijo, el teléfono móvil conectado a la red multiplica paradójicamente las posibilidades de utilización local, los servicios de nicho y las especificidades lingüísticas. Una palabra resume perfectamente lo que está pasando: la geolocalización. Cada vez es más frecuente que los servicios de un smartphone estén geolocalizados, al igual que las redes sociales que dependen de ellos, y eso confirma la importancia del "lugar". Cuando uno llega a un café o a un restaurante, por ejemplo, puede comunicarlo en Foursquare o Gowalla, unas aplicaciones geolocalizadas en el smartphone: hace un check in, como cuando se llega a un hotel. Los datos pueden estar albergados en "las nubes", PERO nosotros tenemos los pies en la tierra.".
En el township de Soweto, los guetos estadounidenses, los poblados de chabolas de la India y las favelas de América Latina he podido constatar que una de las funciones más populares de un teléfono móvil básico y la aplicación que más de descarga en smartphone es la linterna. Eso permite desplazarse y ver en caso de avería eléctrica o sentirse seguro en la oscuridad: por definición, Smart Torch, Lampe-Torche, iLumiere, iTorche, Flamme o Flashlight -hay más de setecientas en los appstores- se utilizan donde uno está. A veces, como he visto en IndIEsas las funcionalidades van acompañadas de un sistema de alerta en caso de agresión o intento de violación. En la era del smartphone, la expresión consagrada de "autopistas de la información" ya no refleja la realidad: internet está constituido por autopistas, sí, pero ahora también por carreteras provinciales y comarcales, por senderos y callejuelas oscuras donde, para ver a pocos metros y sentirse seguro, se utiliza una aplicación globalizada. Todo el sector del e-commerce y de la publicidad online se orienta hacia la misma dirección. Como aún es frecuente tener que llevar productos físicos hasta el lugar donde se hallan los clientes, lo sitios de e-commerce que he descrito en este libro son muchas veces nacionales, se llamen Alibaba en China, Rakuten en Japón, Flipkart en Inda u Ozon en Rusia. Por otra parte, todos funcionan de manera distinta, pudiendo en algunos casos por ejemplo hacer el pago contra reembolso en el momento de la entrega. Y aunque esos sitios web estén americanizados y globalizados, según el modelo de Amazon, deben ofrecer productos adaptados al mercado doméstico, apoyarse en almacenes físicos y contratar personal local: en Alemania, se compran sobre todo libros en alemán (en amazon.de), lo cual es poco frecuente en amazon.it (en Italia). Este fenómeno ha sido desmentido por los contenidos desmaterializados, sino todo lo contrario. A medida que el e-commerce se desarrolle, incluso cabe la hipótesis de que este anclaje territorial aumente. Esa tendencia de fondo aún es más visible en el sector de la publicidad y el marketing, que siempre han estado profundamente localizados y que lo seguirán estando en la era digital. Por tomar un ejemplo famoso, podemos decir que internet está conociendo la misma evolución que Coca Cola: durante mucho tiempo la marca fue global y uniforme hasta que cambió totalmente de enfoque, a principios de los años noventa, localizando su producción, su marketing y su publicidad, actualmente en internet no existe un mercado publicitario global. En Europa, por ejemplo, la estrategia debe montarse de forma distinta según los países. En América Latina, las compañías publicitarias son tan variadas como las telenovelas; y en el mundo árabe, existen actualmente por lo menos cinco mercados publicitarios, que obligan a las cadenas de televisión panárabes como Al Yazira o MBC a localizarse. Y lo que es cierto para los medios y la televisión mainstream lo es aún más para las páginas web, Google establece servicios publicitarios en todas partes y los contratos correspondientes se firman con anunciantes locales (sobre esta base, los servicios fiscales de varios países europeos han podido imponer multas millonarias al buscador estadounidense por evasión fiscal). Las filiales publicitarias pueden estar globalizadas -Adsense, Adwords, MoPub, etcétera-, pero la publicidad no. Eso plantea un problema de regulación, sobre el cual insistiré, pero no la uniformización de los contenidos. En cuanto a la educación y la sanidad, los dos sectores más importantes que se pasarán a su vez a internet en los próximos años, serán sectores necesariamente muy localizados.
Finalmente, la propia política ofrece un ejemplo de esa territorialización. He podido constatar in situ que el Partido Pirata en Alemania o el Movimiento 5 Estrellas en Italia se inscriben en una democracia participativa local. Hay quien piensa que ese fenómeno de los partidos "internet" es un movimiento esencialmente europeo. No es tan seguro que sea así: En Alemania, su éxito es sobre todo regional. Y si bien no hay esperar demasiado de esas formaciones nuevas -personalmente no creo ni en la democracia participativa ni en el recurso sistemático a los referéndums directos, ni siquiera en la era de internet-, lo que es indudable es que esos experimentos de "democracia líquida" están necesariamente anclados en un territorio.
En definitiva, esta investigación demuestra que la época de un internet estandarizado y de una globalización digital sin fronteras es cosa del pasado. La localización, la comunidad, la "costumización" y la diferenciación de las conversaciones representan el futuro. Ser smart es ser digital y estar territorializado." (...) En cualquier caso, es comprensible que esas mutaciones sin precedentes se perciban como amenazas. El miedo ante lo digital es lógico, e incluso legítimo. La web es ansiogénica. Muchos se hacen eco de ello. Pueden ser tecnoescépticos, rebeldes culturales que defienden la tradición o partidarios de la antiglobalización. Lo cierto es que esos investigadores o esos escritores -por ejemplo, el peruano Mario Vargas Llsa, el francés Alain Finkielkraut, el lingüista italiano Raffaele Simone, el bielorruso Evegeny Morozov- forman parte del gran concierto angustiado antinternet. Sus críticas a veces son de buena fe, ya que lo digital les despierta una ansiedad natural ya que no necesariamente entienden su funcionamiento ni sus finalidades. No creen en la enmancipación de los individuos gracias a internet; creen que están asistiendo, desamparados, a un mundo que se desmorona. Que la cultura elitista clásica, la del libro y las bibliotecas, pueda caer en manos de los proveedores de acceso a internet o a los operadores de telecomunicaciones -y cada vez menos de los primeros y más de los segundos- les de pavor y con razón. A esos antimodernos les cuesta aceptar la atenuación de las jerarquías, la aceleración de la información y la lenta desaparición del elitismo y del catecismo cultural con el cual se han criado. Temen la desaparición del "libro acabado", terminado, cerrado, y que ya no se puede modificar, sustituido por la "obra abierta" que tanto gusta a Umberto Eco. ¿Cuál será el futuro de la cultura? Un servicio en la red social !En el móvil! !En la nube! Esta perspectiva los asusta, y es comprensible. Hasta tienen razón cuando insisten en la dimensión humana, humanista incluso, que debe tener internet. Advertidos por las lecciones de la historia, nos previenen de la recopilación masiva de datos, mucho más allá del mero caso de la National Security Agency. Google conoce mejor nuestras vidas personales que la NSA, y los riesgos son aún mayores en términos de salud y educación, que son los nuevos sectores que próximamente han de pasarse a lo digital. Tienen razón en querer proteger los derechos de autor y la propiedad intelectual en internet; razón también en temer a los juggernauts americanizados. No tanto leer libros electrónicos como que los e-books nos lean a nosotros. Repito que esas preocupaciones legítimas como todas, aunque proteger el mundo de ayer no impide preparar el de mañana. Y cuando comprendan que internet es una mutación tan decisiva como la electricidad, tal vez pondrán al día su análisis. Pero no todos siguen los mismos razonamientos y no todos son de buena fe. Alimentados por reflejos ajenos, otros intelectuales y partidos políticos proponen una crítica interesada de la transición digital. Reclaman que se cierren las fronteras, esperan un repliegue de las sociedades sobre sí mismas, participan de una cierta intolerancia. Llaman a la "resistencia" contra unos procesos de "descivilización". Prefieren ver que su país decae y se "estrecha" antes que imaginarlo abierto al mundo o con su identidad disuelta en la globalización virtual. El maltusianismo sería la solución: restringir voluntariamente el acceso a internet. El miedo a lo digital se convierte entonces en fiebre obsidional: se creen asediados, perseguidos. Jugando a asustarse a sí mismos, se burlan de la modernidad digital, lo cual les exime de comprenderla. Estoy convencido de que las soluciones son un callejón sin salida. Y defenderlas es aceptar ver cómo el propio país se encoge. Rehusar abrirse a internet es arriesgarse a fomentar una economía estrecha, unas conversaciones mezquinas, un nacionalismo rancio, un desarrollo ridículo: gruñir y rezongar no son la solución. Porque, como ha mostrado este libro, la globalización digital no es un fenómeno de aculturación ni de desarraigo, sino todo lo contrario. Si bien existen riesgos y no hay que subestimarlos, mi investigación atestigua que se puede tener una visión de internet más positiva. Sí, se puede adoptar una mirada que no sea cínica sobre la transición digital. Sí, estamos pasando de la era de la información a la sociedad del conocimiento, sí, tras un internet que daba acceso a la información (IT) Y TRAS UN INTERNET DEL INTERCAMBIO, DE COMPARTIR Y DE LA COMUNICACIÓN (ICT), estamos entrando en el internet del conocimiento, de los smart. Y a los que están preocupados, con razón, por el porvenir de su cultura y su identidad en la era digital, este libro les muestra que el mundo real -IRL, como se dice, In Real Life, en la vida real- no es necesariamente una esfera separada del mundo digital. ¿Internet es una cosa estadounidense que sufrimos? No, es una cosa territorial que debemos dominar. En definitiva, internet no es hostil a la cultura, a las lenguas, a las comunidades ni a los territorios; la web es compatible con la diversidad cultural y hasta con la "excepción cultural". Internet no es un tube, es un puzle. El mundo no se vuelve "plano" a media que se amplía, sino que se desarrolla en profundidad. No horizontalmente, sino verticalmente. Internet no allana las diferencias, sino que las consagra. Al no ser global, no arrasa las identidades, sino que las valoriza. Nuestras conversaciones están territorializadas y lo seguirán estando. El contexto es esencial. La geografía no importa. Al no querer comprender ese internet que viene, los críticos de internet lo rechazan, cuando lo que hay que hacer es actuar sobre él. En vez de bajar los brazos y declinar con los declinólogos, este libro ha demostrado que uno puede abrirse al mundo y convertirse a su vez en actor. Internet no es un fenómeno neutro: simplemente, no es bueno o malo en sí. Dependerá de lo que -activos, pasivos frentes a las tecnologías- hagamos nosotros de él, todos juntos. Porque "Internet" ya no existe. A partir de ahora debemos hablar en plural y sin mayúscula: los internets." "Smart es una investigación sobre el terreno de tipo cualitativo, y no meramente cuantitativa, sobre la transición digital a escala internacional. Este libro es la continuación, y el final, de una investigación que empezó Cultura Mainstream sobre la globalización de la cultura y los medios. La investigación ha continuado, he vuelto a la mayoría de los países y he viajado a nuevos territorios. En total, esta larga investigación se ha realizado en una cicuentena de países: Alemania (2014), Arabia Saudi (2009), Argelia, Argentina (2009, 2011), Bélgica (muchos viajes), Brasil (2099, 2011, 2012), Camerún (2008), Canadá, China, Colombia, Corea del Sur, Cuba, Dinamarca, Egipto, Emiratos Árabes Unidos / Dubái, España (muchos viajes), Estados Unidos (más de un centenar de ciudades en 35 estados entre 2011 y 2014), Finlandia (2013), Hong Kong / China, India, Indonesia, Japón, Italia, Israel, Irán, Jordania, Kenia, Líbano, Marruecos, Países Bajos, México, Palestina, Franja de Gaza, Palestina, Cisjordania, Polonia, Qatar, Reino Unido, Tailandia, Suiza, Sudáfrica, Siria, República Checa, Rusia, Singapur, Turquía, Túnez, Taiwán, Vietnam, Venezuela. La mayor parte de las informaciones que figuran en este libro son por lo tanto de primera mano. En total, he realizado varios centenares de entrevistas durante cinco años en los países mencionados. Dichas entrevistas han tenido sistemáticamente lugar cara a cara (ninguna por teléfono ni por e-mail); tampoco cito ninguna fuente anónima, salvo en los pocos casos para los cuales explico los motivos. Si bien lo digital ofrece soluciones nuevas para la comunicación (Skype, Viber, WhatsApp, etcétera", para una obra como esta me ha parecido indispensable el contacto in real life. En cambio, las informaciones recogidas sobre el terreno han sido actualizadas con los interesados y en especial con el que ha usado mi libro para transcripción a efectos culturales como efecto legal inclusive cuando se ha visto que era necesario integrarla en mi obra como era necesario actualizarla. En cambio, las informaciones recogidas sobre el terreno han sido actualizadas con los interesados cuando se ha visto que era necesario, y también he efectuado un minucioso fact checking a posteriori (el lector podrá de todas formas señalar eventuales errores a través de mi página web o en Twitter: @martelf). Este libro ha sido editado por Manual Carcassonne, director general de la editorial Stock, a quien agradezco muchísimo su confianza. En aras de la independencia y de deontología, la investigación internacional que constituye la materia prima de este libro ha sido financiada esencialmente por la editorial stock y por el autor. No ha participando ninguna empresa, gabinete de consultoría o Gobierno, y no realizando labores para ninguna compañía. Sin embargo, he gozado de un encargo como experto del Ministerio de Cultura y Comunicación francés en 2013-2014, que ha podido puntualmente enriquecer este libro. Quiero dar las gracias a la ministra de Cultura, Aurélie Filipetti, por haber solicitado mi análisis en el tema de la excepción cultural y la financiación de las industrias creativas en la era digital. No obstante, las conclusiones de Smart son las mías y no se comprometen absolutamente a nadie más. Smart, como investigación cualitativa, se basa también en fuentes cuantitativas y en una bibliografía amplia, que el formato de este libro no permite citar detalladamente. Los lectores interesados y los investigadores encontrarán todas estas fuentes en la página web que es el complemento natural de este libro. Y en particular: - cuadros y datos estadísticos y de conjunto sobre la economía digital y los grupos de internet en el mundo; - análisis, notas metodológicas y estudios complementarios -una rica bibliografía con centenares de referencias para cada capítulo y cada tema; -los agradecimientos. Todos esos documentos están disponibles en la página frederimartel.com; periódicamente cuelgo actualizaciones e informaciones complementarias en la página smart2014.com; y por último, los lectores pueden seguir la actualidad de este libro y de su autor en Twitter: @martelf." La dirección actual del citado autor es esa misma de Twitter pero tras su cambio de denominación a X, o sea, @martelf .
Y con esa transcripción, además transcribo las siguientes, de otra bibliografía que es usada, entre la que están los libros que también tengo como libros físicos, en papel, titulados y transcritos en sus partes pertinentes como resulta de lo que transcribo con la mayor precisión posible como sigue "Francisco Arias Pelerano, LO QUE HAY QUE HACER, Los sucesos de Mayo en el país, Buenos Aires, 1969, a Don Jorge Antonio este trabajo junto de una programada programación, Bsas 20/9/69, J-----a........_" La Revolución Tecnológica. Lo notable es que todo este proceso de desorientación, que marca el fin de una época, va acompañado de un desarrollo notable de las ciencias de la naturaleza, que se concreta en lo que se ha dado en llamar la Revolución Científica y Tecnológica. De ésta sólo nos interesa destacar el aspecto más sobresaliente, que es la posibilidad de obtener del medio circundante, una energía ilimitada, que podrá aplicarse a la producción masiva de bienes en cantidades asombrosas. De esta forma se opera una revolución que cambia sustancialmente los tradicionales instrumentos de la producción económica, con consecuencias singulares en todos los campos culturales, y, en especial, en lo político y social. Se debe recordar que hasta hace poco más de dos siglos, los modos de producción usaban la energía obtenida a través del esfuerzo muscular humano, al cual se adicionaba el de los animales domesticados y el de algunas fuerzas naturales muy rudimentarias. Así como en las guerras actuales, la victoria consiste en el despojo de las plantas fabriles del vencido, que son trasladas al país vencedor, que de esa forma pretende elevar el nivel de vida de su población al incorporar nuevas fuentes de producción mecanizadas, en la antigüedad, el proceso consistía en el traslado de mano de obra esclava, no de fuerza mecánica que no existía, sino de fuerza muscular. Actualmente sólo interesan muy pocos hombres del país derrotado, los sabios, a fin de hacerles aplicar su inteligencia al desarrollo de nuevos métodos para extraer de la naturaleza novedosas fuentes de energía. Es decir -de acuerdo con Marx-, la Revolución Industrial agiganta uno de los términos de la producción, los factores objetivos de la naturaleza, en desmedro de los factores subjetivos, cada vez menos importantes en los países industrializados. Lo actual, en definitiva, consiste en el reemplazo de esclavos humanos por esclavos-máquina, con la enorme ventaja de un agigantamiento de la producción de bienes y la creación de un ocio evidente para los hombres. Si se piensa que hoy existen mecanismos que controlan el funcionamiento de otras máquinas, y que no sólo la fuerza del hombre es reemplazada, sino hasta su propia energía cerebral, dedicada a planificar y programar el desarrollo productivo, se tendrá un atisbo de lo que está sucediendo en ciertas partes del mundo. Aristóteles decía que el sistema de esclavitud no podía modificarse y éste persiste, no obstante la pretendida libertad, por la inicua explotación del proletariado, hasta que las "lanzaderas no anduvieran solas". Marx, espectador de los resultados de la Primera Revolución Industrial en el siglo pasado, entrevió que en un futuro muy próximo las "lanzaderas podrían andar solas". Así elabora un sistema que pudo parecer utópico hasta hace pocos años pero que hoy empieza a tomar forma cierta. En efecto, debe recordarse que en la prospectiva marxista, a la derrota de la burguesía seguiría la dictadura del proletariado, y luego, un nuevo reparto de bienes, todavía injusto, en el que se compensaría a cada uno según su trabajo. Finalmente, culminaría, al satisfacer a cada uno según sus necesidades, agregando que en este período cada hombre podría dedicarse a dar a su vida el destino que le placiera, "cazar a la mañana, pescar por la tarde". Si analizamos bien esta última frase, y la traducimos a términos modernos, quiere decir que el hombre habrá recuperado su libertad total, aquella que añoraba Rousseau, y que, según el ginebrino, estaba a los comienzos de la historia, cuando el ser humano vagaba en contacto con la naturaleza en estado de felicidad. Para llegar a estos logros, Marx cree que las formas económicas de producción de bienes utilizada por la burguesía, a través de la propiedad privada, si bien habían alcanzado resultados espectaculares, en los sucesivo carecerían de aptitud. Era preciso, no por razones estrictas de justicia inmediata, sino técnicas, cambiar el sistema, socializando esos medios de producción, porque la nueva teoría de la industrialización, impulsada por los nuevos descubrimientos, así lo requeriría. Si bien el propósito de Marx, en el sentido de que puede avecinarse una época donde el hombre quede dispensado del esfuerzo que lo aparta de su vocación, se está configurando -con la característica posible de incluir no a un núcleo de privilegiados como en el caso griego, sino a toda la Humanidad-, en cambio, cabe reprocharle que crea que ese hecho, por sí solo, produce automáticamente la felicidad. Únicamente presenta la posibilidad de que el hombre se planifique o se destruya. Significa, eso sí, que cuando esas condiciones estén dadas, recién podrá optar con mayor margen de libertad. Si examinamos a las naciones que en este momento están a la cabeza del proceso, porque merced a su gran desarrollo tecnológico en los sectores estratégicos -cibernética, electrónica y energía atómica- tienen mayor número de esclavos mecánicos por habitante, advertimos que esto sólo no ha traído como la varita mágica, la paz a los beneficiados. Los Estados Unidos, si bien sigue invirtiendo cantidades fabulosas, no en el aumento de la producción, sino en la investigación, para seguir impulsado su nuevo "status" de sociedad post-industrial, no por ello ha resuelto sus problemas internos que, por el contrario, se agudizan día a día. Y ello se debe a que esa comunidad, con toda su fuerza material, no ha sabido crear un nuevo sentido de la vida, afincado en valores eternos. La "american way of life", es un mito en crisis que no significa nada, que está lejos de centrarse en una auténtica cosmovisión, configurando una sociedad enferma que no tiene nada que ofrecer al mundo, sino sólo evasores de la realidad, deseos desnudos de poder, rebeliones internas. La Unión Soviética, atrás de los Estados Unidos y en potencial tecnológico, y primera en ritmo de crecimiento, ya empieza también a mostrar los síntomas de cambio y decadencia, porque su propia visión del mundo está en crisis, provocando la desilusión de las multitudes. Pero así como hay que reconocer que la sola incorporación a la Revolución Tecnológica, por sí misma, no es la felicidad, también se debe admitir que es casi condición para que el hombre pueda realmente optar. Tener bien presente lo dicho servirá para no repetir los errores del proletariado en la primera revolución industrial, que, al sentirse alienados, responsabilizaron de ello a las máquinas, tratando de destruirlas en vez de suprimir a los que las dirigían, poniéndolas a su servicio. Los últimos sucesos mundiales, protagonizados por jóvenes, repiten este error. La técnica no es autómata, sino un instrumento en manos de minorías, que pueden emplearla para idiotizar a multitudes o para destruir al mundo, pero que también puede transformarse en un elemento que posibilite la liberación. Cuando se toma conciencia de que los grandes beneficios materiales son disfrutados por apenas la quinta parte de la humanidad, mientras que del resto, unos mueren de hambre, y otros apenas se acercan al consumo mínimo para sobrevivir, la destrucción de elementos que pueden configurar una existencia plena, simplemente humana, para millones de millones, se asimila a un genocido trágicamente mayor que el de las cámaras de gas nazis. Es absurdo y grotesco, muchas veces, pretender que un hombre se eleve espiritualmente, accediendo a especulaciones sobre su destino último, cuando no sabe si podrá pasar el día de hoy. Por eso, una correcta teoría política del bien común, siguiendo las enseñanzas de Santo Tomás, si bien debe acomodarse, desde el punto de vista filosófico, a una concepción del hombre que lo presenta con un doble orden de apetencias, espirituales y materiales, con prevalencia de las primeras sobre las segundas, desde el punto de vista práctico, de las realizaciones, debe invertir esa jerarquía, porque "lo que es primero en el orden de la intención es lo segundo en la ejecución".
La Argentina y la Revolución Tecnológica
Antes de entrar al tema hay que tener presente que el esquema tradicional del país industrializado y país marginado, se ha alterado como consecuencia del impacto tecnológico. A estas dos categorías hay que sumar otra que las supera: la de nación post-industrial. En efecto, si país industrial es aquel que posee una infraestructura pesada -energía tradicional, acero, comunicaciones, - y marginado el que vive de los recursos del suelo o el subsuelo, el post-industrial es el que trabaja ya en energía atómica, cibernética, electrónica y comunicaciones, superando las categorías señaladas. La Argentina está en el primer nivel, o sea, en un país marginado, con diferencias a favor sobre otras naciones subdesarrolladas, pero marginado. Muchos sectores niegan esta calificación, hablando de altísimo desarrollo cultural, racial, y mostrando las estadísticas de producción industrial que, por otro lado, componen cada vez más una parte sustancial del producto bruto. Sin embargo, la Argentina no tiene industria de base. Carece de fuentes de energía, de altos hornos, de un sistema de comunicaciones moderno, de química pesada. Sí tiene una estructura fabril liviana, dedicada a la fabricación de bienes de consumo, pero esto, en vez de resultar beneficioso, se transforma en un peligro, porque su expansión, y aún el mantenimiento, exigen esfuerzos de importación significativos. Aún más, para corregir esta artificial creación -que no se debió hacer sin haber tenido antes una industria de base que la sustentara- habrá que restringir hábitos de consumo liviano, cosa que plantea un problema político difícil. Pero aún con esa industria liviana, Argentina es un país marginado, que vive de la producción de su suelo, dedicada a satisfacer el consumo interno de alimentos y el resto a la exportación para obtener las divisas que mantengan en pie aquélla. Este esquema, que es el tradicional en el país, que funcionó cuando estaba integrada al Imperio Británico, antes de su decadencia, aún es defendido por ciertos sectores. Creemos que las circunstancias demuestran, hasta el hartazgo, que esta estructura hay que modificarla sustancialmente, no por razones ideológicas, sino de estricta viabilidad económica. Un país que casi exclusivamente vive del producto de su suelo, como el nuestro, afronta el hecho evidente de la pérdida de mercados, pues los países industriales, precisamente, por haber comenzado van creando productos de sustitución. Las fibras sintéticas, los plásticos, la química pesada, aplicada a transformar tierras cansadas en productoras excelentes, la biología animal, la genética, y todos los procesos modernos en desarrollo permiten augurar una especie de autoabastecimiento. Por otro lado, la elevación del consumo interno, merced de la industria artificial de que se habló, limita cada vez más los márgenes exportables. Pero aunque éstos fueran significativos, y las sustituciones no se produjeran, el comercio internacional presenta, desde hace ya muchos años, un constante deterioro del precio de los productos primarios en beneficio de los manufacturados. Por otro lado, el que una economía, en nuestros tiempos, dependa de factores climáticos, constituye una total aberración que no permite la calculabilidad esencial para un plan de prioridades. A todo ello debe sumarse el hecho de que los países de economía primario-exportadora, están en una relación de dependencia cada vez mayor, de técnicas, profesores sabios, técnicos, equipos y, finalmente, capitales. Y esta dependencia genera dominación política externa, que llega hasta límites inadmisibles, cuando la decisión, en problemas fundamentales, es programada del exterior, como lo señalara el ministro de Alemania Occidental Franz Joseph Strauss. Es decir, juzgando el problema desde un punto de vista económico estricto, la industrialización pesada no es una posibilidad a estudiar, sino la única vía posible para seguir siendo Nación. Entiéndase que de ninguna manera se preconiza la liquidación de la estructura agraria, sino la necesidad de poner énfasis especial en la infraestructura de base, con lo que, a la postre, aquélla se beneficiará, mejorando sustancialmente su producción nacional, bajando costos y aumentado su productividad merced a un proceso de electrificación y mecanización hoy en estado incipiente que deberá complementarse con fertilizantes y otros progresos. Pero, sí significa, que deberá hacer su aporte de sacrificio encontrándose con las necesidades y exigencias nacionales. Si en lo económico no hay una, menos parece haberlo en lo político. Ya hemos dicho que no puede haber soberanía en un país marginado porque su dependencia limita sensiblemente su radio de decisión. Sin embargo con su verdad lo dicho podría llevar al convencimiento de muchos de que no obstante la mayor o menor limitación de la soberanía patria, ella no impide que se siga ofreciendo una imagen formal de autonomía con la que se ha estado viviendo durante décadas. Es decir la resignación ante lo inevitable, que, por otra parte, no es ninguna novedad. En este tema también debemos afirmar que no se trata de elegir una vía o quedar como estamos, sino que la industrialización pasada es ya una imposición política insoslayable. En efecto, se dijo anteriormente, que los beneficios de la civilización tecnológica empezaban a fructificar en nuestros días y que los beneficiarios eran núcleos reducidos de la población mundial. Pues bien, junto con la revolución científica, como una parte de ella, se produce el impacto comunicacional que, en esencia, consiste en la traslación de ideas, personas, imágenes, cosas, casi simultáneamente con el momento que ocurren. Esto significa que los privilegiados del mundo, con sus altísimos niveles de vida, son exhibidos "en vivo", a los millones de hombres que viven en el infraconsumo. Esta exhibición, este oír y leer sobre inventos y descubrimientos, que agregan aún más al "stándard" de los habitantes de las naciones ricas, crea, lógicamente, a nivel consciente o inconsciente, tensiones tremendas en las masas pauperizadas de los países marginados. Se vertebran, entonces, exigencias de cambio, que se plantean crudamente a los dirigentes políticos, y la única vía para efectivizarlo no es otra que la transformación de la estructura básicamente agrícolo-pastoril en infraestructura pesada. Si estas demandas no son oídas, o si el proceso se propone con un desarrollo demasiado lento, las posibilidades de reemplazo total de las élites en el poder se puede asegurar casi con certeza (...) Buenos Aires, 9 de julio de 1969",
También cito lo que transcribo textualmente a continuación para su aplicación como bibliografía, se lee, "LA BIBLIA, Traducida de los textos originales por el equipo hispano-americano de la Casa de la Biblia, PRÓLOGO DEL Excmo. y Rvdmo. Dr. D. CASIMIRO MORCILLO, Arzobispo de Madrid-Alcalá, EDAF - MADRID, Nhhil Obstat: DR. SALVADOR MUÑOZ IGLESIAS, Madrid, 11 de mayo de 1967, Imprimatur, ANGEL, OBISPO AUXILIAR, VICARIO GENERAL, Madrid, 11 de mayo de 1967, © E.D.A.F., Goya, 12 - Madrid, 1967, COLABORADORES DE ESTA OBRA, MANUEL REVUELTA SAÑUDO (Licenciado en Ciencias Bíblicas), Introducción, TEODORO DELGADO, láminas, RAFAEL DELGADO JOSE RUIZ, ornamentación y capitualeres, TALLERES DE ARTE GRANDA, cincelado y estampación de la cruz, CLOSAS-ORCOYEN, composición tipográfica, ROLFUG, fotomecánica, COSMOS, S.A., encuadernación, RAYCAR, S.A., impresión", de mi propiedad, situada en C/ Las Eras, s/n, municipio de Navacerrada, Madrid, España, regalada por mi abuelo, Don Jorge Antonio, con acreditación del siguiente mensaje por parte de Jose Luis Román García que lo atestiguó dado entre los que se citan: "el Prólogo Miki, el prólogo, la biblia, la de Navacerrada, en Qué es la Biblia, donde dice en el pie de firma, "LA CASA DE LA BIBLIA", sólo eso, lo que transcribas de ese apartado, te abrirá las puertas del candado del universo y del cielo, si hijo, si, la Biblia, la de la cruz plateada, la que se parece a plata, oro no es, fíjate en las ilustraciones, dibujos, pero no pierdas la vida en ello, que la han estudiado ya tantos, que sólo dí o transcribe con un poco de lo que te dije, y nadie dudará de tí, palabra del Señor, en un papel encontrarás dentro de la Biblia lo que te hablo, para que lo escribas y de fe, aunque tienes la misma memoria de elefante que yo" "sic" -escribir todo, con palabras y signos-; cumpliendo lo que dispone, lo que cumplo, lo transcribo como debo, "ABREVIATURAS (En el índice del leccionario litúrgico se han puesto menos abreviaturas, para facilitar la interpretación de los lectores)", "Génesis ... Gen, Éxodo ... Éx, Levítico ... Lev, Números ... Num, Deuteronomio ... Dt, Deut, Josué ... Jos, Jueces ... Jue, Rut ... Rut, Samuel .... 1Sam, 2 Sam, Reyes ... 1Re, 2Re, ... Crónicas ... 1Cron, 2Cron, Esdras ... Esd, Nehemías ... Neh, Tobías ... Tob, Judit ... Jdt, Ester ... Est, Macabeos ... 1Mac, 2Mac, Salmos ... Sal, Job .... Job, Provererbios ... Prov, Eclesiastés ... Ecl, Cantar ... Cant, Sabiduría ... Sab, Eclesiástico ... Eclo, Isaías ... Is, Jeremías ... Jer, Lamentaciones ... Lam, Baruc ... Bar, Ezequiel ... Ez, Daniel .... Dan, Oseas ... Os, Joel ... Jl, Amós ... Am, Abdús ... Abd, Jonás ... Jon, Miqueas ... Miq, Nahúm ... Naah, Habacuc ... Hab, Sofonías ... Sof, Ageo ... Ag, Zacarías ... Zac, Malaquías ... Mal, Mateo ... Mt, Marcos .... Mc, Lucas ... Lc, Juan ... Jn, Hechos de los Apósteles .. Act, Hech, Romanos ... Rom, Corintios ... 1Cor, 2Cor, Gálatas ... Gal, Efesios ... Ef, Filipenses ... Flp, Colosenses ... Col, Tesalonicenses, 1Tes, 2Tes, Timoteo, 1Tim, 2Tim, Tito ... Tit, Filemón ... Flm, Hebreos ... Heb, Carta de Santiago ... Sant, Cartas de Pedro ... 1Pe, 2Pe, Cartas de Juan ... 1Jn, 2Jn, 3Jn, Carta de Judas ... Judas Apocalipsis ... Ap.", INTERPRETACIÓN DE LAS CITAS, La coma separa un versículo del capítulo; el punto y coma separa un capítulo de otro dentro del mismo libro, o bien un libro de otro; el punto separa un versículo de otro dentro del mismo capítulo; el guión indica que se toman todos los versículos comprendidos entre los dos números separados por el guión, incluidos ellos mismos. Por ejemplo: Lc 4,7; 16,5; Mt 17,7-14.23.25, quiere decir: Evangelio de San Lucas, capítulo 4, versículo 7; capítulo 16, versículo 5; Evangelio de San Mateo, capítulo 17, versículos 7 al 14 y versículos 23 y 25. Mc 4,27-5,3 quiere decir: Evangelio de San Marcos, capítulo 4, versículo 27 hasta el capítulo 5, versículo 3. La abreviatura (muy rara) 3...6 quiere decir que se toman los versículos del 3 al 6, pero no íntegros, sin saltados".
"PRÓLOGO PARA UNA EDICIÓN DE LA BIBLIA, Escribir unas líneas de presentación y bendición a la obra de la publicación de una Biblia es, aparentemente, tarea fácil. El Texto Sagrado contiene, en efecto, valores y riquezas harto conocidas que se encomian y garantizan por sí mismas, sin que sea menester forzar mucho la mente para encontrar palabras de elogio. Resulta, sin embargo, difícil, si el empeño se cifra en decir algo nuevo, pues no es la primera vez que una Biblia sale a la luz. Las ediciones del texto bíblico son ya, gracias a Dios, familia numerosa, y las alabanzas que cada una de ellas lleva como portada van, como es lógico, engrosando el elenco hasta casi agotarlo.
Lo más cómodo, amén de obvio y seguro, para un pastor de almas es, en todo caso, remitirse a las consignas del Concilio Vaticano II, que ha dicho: "Como la palabra de Dios tiene que estar disponible en todas las edades, la Iglesia procura con cuidado materno que se hagan traducciones exactas y adoptadas en diversas lenguas, sobre todo partiendo de los textos originales". La Iglesia cuenta para ello con la colaboración fiel v sumisa de las Editoriales católicas, conscientes, a su vez, de su deber de servicio al Libro de los libros. Con su invitación a escribir estas líneas no era, por tanto, un favor lo que me pedía la Editorial EDAF; era más bien una llamada a mi debe pastoral de expresarle mi gratitud por su esfuerzo, y este en nombre de la Iglesia.
Pero esta Biblia que sale a la luz tiene valores específicos, que hacen grata y llana la tarea. Es nobilísima, ante todo, la presentación-que no es, por supuesto, lo más importante de una Biblia, pero es lo primero que aparece-. Las viñetas de cada capítulo nos trasladan en el pensamiento a la Edad Media. Parece, sí, haber resucitado esa filigrana, densa de paciencia y solicitud amorosa, con que las órdenes monásticas de aquella época, tan seria y concienzudamente cristiana, adornaron la Palabra de Dios en esos famosos códices miniados que nos han legado. Luego, la enorme profusión de láminas, con todo lujo de presentación y sabiamente seleccionadas, hacen guardia al texto, enriqueciendo página a página su lectura. Un alarde editorial que llevará la Palabra de Dios por los caminos de la geografía hispanoamericana como en carroza de príncipe, emulando el cortejo del gran Salomón.
Cierto que este lujo de presentación la hará pasar de largo por muchas puertas carentes de recursos para tal dispendio. No supone ello desdoro ni objeción. La Palabra de Dios necesita, desde luego, ediciones asequibles a todas las economías-y una de ellas es, por ejemplo, la edición de la Casa de la Biblia, que ha servido de base textual a ésta-. Pero pide también ediciones dignas y nobles. En realidad, la Palabra de Dios lo merece todo. Y tiene derecho, ella la primera, a ir en carroza, como la que le ha preparado la Editorial EDAF. Sólo hay que desear -pero es ocioso apuntarlo, ya que la perspicacia de un lector consciente no necesita de tales avisos– que el lujo de la carroza no deslumbre, haciéndola perderse en sombras, a la Reina que va dentro. Contemplemos a la Reina en carroza, no sólo la carroza de la Reina. Porque ella misma se ha despojado de vestiduras de gusto barroco y alambicado. El texto elegido, en efecto, el de la Casa de la Biblia, es justamente eso: una traducción moderna, actual. Con su estilo franco y transparente, que evita tantos repliegues ampulosos con ribetes de tecnicismos pasados, con su adaptación al sistema métrico-decimal, con lenguaje universitario, gracias al amplio equipo hispanomericano de colaboradores, se viste, por decirlo así, "de diario", con ánimo precisamente de entablar un diálogo diario y directo con los lectores. Un acierto de la Editorial EDAF. Texto moderno en andas dignas es un motivo doble para hacer más grato el logro del fin pretendido: la difusión de la Palabra de Dios. Tal es el objeto de nuestros mejores desvelos. Nos hallamos, sin duda, en la "era de la Biblia", en el sentido de hacer verdaderamente universal y asequible su mensaje. Un ejemplo que ha marcado desde siempre la pauta de la Iglesia, pero que, desde el Concilio Vaticano II, es, de una manera especial, deber urgente e ineludible. Han pasado muchos siglos desde que autoridades como San Juan Crisóstomo manifestaban su preocupación, casi su escándalo, porque había crisianos de tal ignorancia que "ni siquiera conocían el número de las cartas de San Pablo". Siglos, sobre todo los más recientes, de cierta incuría. Pero "El Sagrado Concilio-son palabras del Vaticano II-exhortaba a todos los fieles vehementemente a que, por la frecuente lectura de las Escrituras divinas, aprendan la ciencia eminente de Cristo". Si nunca fue posible ser cristiano maduro y consciente si nutrirse de este alimento insustituible, desde este solemne aldabonazo ya lo es mucho menos.
Que todo católico pueda respirar a diario el aire de su vida. Mis parabienes, por eso, a la Editorial EDAF por su alta contribución a la tarea común. Qué gran consuelo para mí, qué paz de deber cumplido para mi espíritu, el poder escribir a todos los lectores como, en las postrimerías de su vida, escribía San Pablo a su discípulo Timoteo, y no como una orden nueva, sino como la comprobación de una grata realidad: "Tu persevera en lo que has aprendido y te ha sido confiado, sabiendo de quién los has aprendido y que desde la infancias conoces las Sagradas Letras, que pueden instruirte en orden a la salvación por medio de la fe en Jesucristo"! Madrid, Jueves Santo, 23 de marzo de 1967, Casimiro Morcillo, Arzobispo de Madrid-Alcalá.
"INTRODUCCIÓN, QUÉ ES LA BIBLIA, 1. LA BIBLIA, LIBRO HUMANO, EL PREJUICIO ANTE LA BIBLIA, El lector que toma este libro entre sus manos sabe, antes de abrir sus páginas, que no va a leer una obra cualquiera No es posible ya adentrarse en la Biblia sin prejuicios. Se trata de un libro aparte, de una obra sagrada, escrita por el mismo Dios. Así se ha oído decir muchas veces, y es sin duda esta noticia, la que ha impulsado a comprarlo para ver el "milagro" de cerca. La idea de tal origen divino puede ser muy vaga; pero, aun sin saber con precisión lo que de verdad significa, lo cierto es que no se puede evitar que vaya por delante de la lectura como un prejuicio tenaz. Se espera encontrar en cada una de las páginas el destello deslumbrante de lo divino. Se cree entender también que lo que Dios dice a los hombres, si es que de verdad se ha propuesto escribirles su mensaje de salvación, debe ser diáfano e ininteligible, pensando sobre todo en los más ignorantes, que también tienen derecho a comprender y a salvarse. Justamente porque el prejuicio es tan tenaz y tan vago a la vez, puede dar origen a cierta perplejidad al verse contrastado por lo que se lee. Porque resulta que no sale lo que se espera. Se encuentran más bien unas narraciones extrañas, en parte pueriles para un hombre del siglo XX dotado de una mínima cultura y, a pocos conocimientos científicos que se tengan, hasta contrarias a esas verdades elementales sobre el mundo y la vida que se saben desde la escuela. Y no hay que leer muchas páginas para empezar a tener la impresión de haber sido víctima de un chantaje; eso si es que la perplejidad no deriva en escándalo o, en el mejor de los casos, en motivo de hilaridad. Habrá que empezar afrontando esta dificultad, la primera que se presenta, y bastante común, además, entre los hombres de nuestra época. Dado que todo se debe al inevitable "prejuicio", hemos de seguir aferrados a él. Supongamos que, en efecto, Dios haya decidido escribir su mensaje de salvación a los hombres. Sin duda, podría haberlo hecho en diversas épocas de la historia, a pueblos diferentes y en diferentes lenguas. La salvación, no obstante, parece ser algo común y único para todos los hombres. Es, por tanto, lógico y razonable, por lo menos, que Dios haya decidido escribir para todos los hombres-en una sola lengua o, hablando con más precisión, en una sola mentalidad. La elección entonces se impone. Y nadie tiene derecho a protestar. Toda elección obliga a prescindir de lo demás. Siendo esto así, es ya posible que Dios, al escribir en los géneros literarios propios de la mentalidad elegida, haya hecho propios de la mentalidad elegida, haya hecho precisamente lo que nuestro perplejo hombre del siglo XX habría deseado para sí: utilizar un lenguaje diáfano y sencillo. Sólo que lo que para una mentalidad es claro, para otra puede resultar ininteligible. Pero ya no es posible más que un camino: las demás mentalidades deberán estudiar la elegida y adaptar a ella el modo propio de pensar. Quizá entonces la claridad subiría por si sola a la superficie. Tal es, ya sin hipótesis, nuestro caso. La Biblia es una obra hija de determinada mentalidad; en lugar del esperado "destello divino", lo que a primera vista tenemos en un conjunto de libros escritos por hombres y destinados en primera instancia a los hombres de su época y de su pueblo. Si queremos, por tanto, seguir un método ordenado, sin dar saltos, la primera condición para comprender lo que es la Biblia será situarla dentro de la historia del pueblo en el que vio la luz. LA BIBLIA, LIBRO DE UN PUEBLO, Alrededor del año 1850 a. C. aparece en la historia un hombre que se llama Abraham. Vive en Ur, ciudad situada junto al Golfo Pérsico, cerca de la desembocadura del río É u f r a t e s. Toda esta región de la baja Mesopo-tamia ha sido cuna de la cultura humana. Se halla ahora bajo los últimos esplendores de la 3ª Dinastía de Ur, de raza sumeria. Es una civilización próspera, pero religiosamente sumergida en el politeísmo. Un día Dios se presenta ante Abraham, le llama, le ordena salir de su patria y de la casa de su padre hacia otra tierra, y le promete hacerle padre de un gran pueblo. El Dios único ha hecho irrupción en la historia humana. Abraham cree en este Dios único, obedece a su palabra y, con toda su familia, sale en busca de su destino. Una nueva historia ha comenzado. Un pueblo nuevo ha echado sus raíces. Nuevo no sólo porque es uno más entre los otros, sino, sobre todo, por su cualidad esencialmente distinta los eslabones de su historia, que ha partido de una vocación de dios y de un acto de fe, tendrán siempre este mismo hilo conductor que baja de lo alto. Con su bastón de peregrino y la luz de su fe, Abraham llega a Canaán, la franja fértil que estrechan el Mar Mediterráneo y el de-sierto de Arabia. En sucesivas apariciones, Dios le promete esa tierra que pisa como nido de su futuro pueblo. Y para que no haya duda de que todo el futuro de la iniciativa de Dios, el hijo que hará posible ese pueblo nace también, después de reiteradas promesas, por un auténtico milagro, cuando Abraham es viejo y su mujer, Sara, además de vieja es estéril. El hilo, siempre anudado desde arriba, ya no se detiene. Por avatares históricos, los nietos de Abraham emigran a Egipto. Aquí pueden pasar hasta cuatrocientos años. No importa: las promesas iniciales, la Tierra prometida, no se han olvidado. Ha sido una disposición providencial para hacer posible que Dios llame ahora a un pueblo numeroso, como primero había llamado a un individuo; para que lo redima también de una situación de esclavitud y de ambiente religosamente degenerado, y lo lleve a su tierra. Se trata, en definitiva, de hacer tomar conciencia al pueblo de lo mismo que había ex-perimentado su padre. La muchedumbre va ahora-estamos por el año 1250 a. C.-con-ciencia al pueblo de lo mismo que había experimentado su padre. La muchedumbre va ahora-estamos por un individuo, Moisés, que también ha sido concreta y especialmente llama-do por Dios. Pero como, tratándose de una multitud, no basta el sí de aceptación de una sola persona, en el camino del éxodo, y como un prólogo antes de entrar en la tierra, Dios va a pedir este sí al pueblo entero. "Todo lo que ha dicho Dios, nosotros lo haremos y obedeceremos", responde un coro unánime a la promulgación de la Ley divina en las faldas del monte Sinaí. Moisés ya no tiene ya más que sellar el compromiso con la sangre de los sacrificios, esto es, con la vida en mentalidad hebrea. Se ha concluido con ello la Alianza. En virtud de ella, el pueblo de Israel acepta al Dios único, Yavé, como Dios suyo, y Yavé se hace el Dios de Israel. El resto de la trayectoria histórica depende de este acto público de fe pronunciado en el Sinaí, y que es confirmación multitudinaria del acto de fe de Abraham. Depende de la Promesa y de la Alianza. Será un diálogo de dirección por parte de Dios y de respuesta por parte del pueblo. Este responderá mejor o peor, pero lo que haga se medirá siempre por esa norma de compromiso aceptado. Desde el punto de vista humano, son doce largos siglos de historia que conocerán diversos cambios de estructura, dentro del mismo denominador común. Pasada la peregrinación del desierto, el pueblo, acaudillado por Josué, toma posesión de la tierra tantas veces prometida. Forma primero una confederación de doce tribus, con cierta independencia mutua, pero con la unión que nace de la vocación común y de los comunes destinos. Con las tribus asentadas en su respectiva parcela, llega la época de los Jueces entre el 1200 y el 1025 a. C. Son caudillos un tanto legendarios, que surgen para "juzgar", esto es, para salvar a tal o cual tribu que se halla en peligro. Tenemos siempre el mismo esquema: la tribu ha sido infiel a su compromiso de servir a Yavé y, en consecuencia, Yavé la deja a merced de sus enemigos; la tribu, entonces, clama a Yavé, el cual le envía un Juez, revestido de su espíritu, para librarla y salvarla. La intervención de Dios en esta historia es, pues, absolutamente incesante. No lo será menos en la época de los Reyes. El último de los Jueces, Samuel, ha realizado la unión de las tribus bajo la autoridad de un un solo individuo. Surge así la monarquía, desde Saúl y sobre todo desde David, hacia el 1010 a. C., bien pronto dividida en dos dinastías: la del Norte, con capital en Samaria, y la del Sur, cuya capital es Jerusalén, que continúan hasta la destrucción de la primera, el 722, por el asirio Salmanasar, y de la segunda, el 587, por el babilonio Nabucodo-nosor. Pero los reyes son también los representantes de Dios; son sus ungidos, esto es, sus mesías, para gobernar al pueblo en su nombre, ya que, en virtud de la Alianza, el único rey auténtico de Israel es Yavé. La institución de la monarquía ha sido más que nada, según la tradición bíblica, una concesión de Dios a las pretensiones demasiado humanas del pueblo. Para llenar ese vacío de dirección espiritual y religiosa que es de esperar dejen los reyes-y la historia lo demuestra, empezando por el cisma religioso que fracciona la dinastía-, Dios cuenta, aparte del sacerdocio encargado de mantener el culto y la pureza religiosa, con hombres elegidos especialmente para esa misión puramente espiritual. Son los profetas, los "hombres del Espíritu", así llamados técni-camente por ser aquellos en quienes más vi-sible y directa es la acción del Espíritu de Dios. El profetismo, fenómeno prácticament-te universal en las comunidades religiosas, adquiere en Israel tales rasgos, por su origen, naturaleza y misión, que lo hacen esencialmente diverso y superior a cualquier otro. Como porta-voces (traducción casi literal de la palabra griega) de Dios, los profetas guían al pueblo, recordando los compromisos del pasado, enderezando la conducta del presente, enfocando y prediciendo la orientación del futuro, manteniendo, en suma, y engrosando el hijo inicial del compromiso en una línea recta que avanza hacia su culminación. Destruída la monarquía, después del destierro de Babilonia, y sin que falten nunca profetas, el pueblo judío vive en forma de comunidad religiosa, ya directamente conduc-cida por el sacerdocio y la clase intelectual. El carácter de representación de Dios es patente en el sacerdocio; pero no lo es menos por lo que hace a los escribas, ya que la instrucción de éstos se apoya siempre en sus comentarios sobre la Alianza y la Ley divina. Son los cuatro últimos siglos de la historia, desde el 538 a. C., con una existencia inte-riorizada hacia lo espiritual y políticamente sujeta a la dominación de potencias extran-jeras (salvo un paréntesis de revolución del poder nacional durante los Macabeos en el siglo II), hasta la destrucción de Jerusalén por el romano Tito el año 70 de nuestra era. La historia descrita ha tenido ese matiz tantas veces recalcado. No era posible describirla como un proceso puramente humano. La intervención de Dios, su iniciativa y sus dirección desde el principio hasta el fin, es tan esencial que, si se prescinde de ella, la historia de Israel se convierte en una serie de sucesos sin conexión ni sentido. Pero Is-rael-es un dato más-no se creía sólo un pueblo llamado y elegido, como una excepción entre los demás, aunque algunos de los res-ponsables, sobre todo de última hora, así lo pensaran. Tuvo además, desde el primer mom-mento, conciencia de ser un pueblo mesiáni-co, un oasis, desde luego, en el concierto de los pueblos, pero un oasis transitorio, destinado sólo a lograr la madurez necesaria para desplegar un día las alas de su misión salva-dora hacia la humanidad entera. Dios había entrado no solo en una historia particular; había hecho irrupción en la historia universal. ORIGEN DEL ANTIGUO TESTAMENTO. Era obvio que un pueblo consciente de tales destinos cuidara con meticulosidad sagrada la guarda de sus tradiciones religiosas y las pusiera por escrito. La religión se nutre de culto y enseñanzas, y la vigencia permanente de ésta es lo único que permite asegurar una línea de continuidad por el camino abierto. Por otra parte, quien pretender salvarse y salvar a los demás debe, ante todo, guardar y vigilar la pureza de sus medicinas. La tarea, por supuesto pesaba sobre la responsabilidad de los dirigentes, no del pueblo corriente, que está siempre, de suyo, esperando ser llevado o traído. Los dirigentes sabían, y al pasar de los años veían, que para lograr el crecimiento y alcanzar la madurez apetecida de un pueblo destinado a ser levadura universal había que alimentar, orientar y, llegado el caso, rectificar su mente y su conducta. Para hacer una línea derecha se utiliza una regla. Una conducta, para ser recta, necesita también una regla a la cual ajustarse, una norma, un canon. El canon debe ser, por definición, algo seguro, fijo, que va tendiendo a hacerse inmutable. Sin duda, las tradiciones orales llevan su sello de garantía en este sentido, cuando el menester de escribir era un privilegio raro y penoso, y particularmente entre los hebreos, ayudados además de la sonoridad plástica de su lengua. Pero en una historia que dura siglos, la tradición oral, para asegurar su carácter canón-nico, necesita plasmarse en escritura. Lo que queda, lo que puede permanecer inmutable es, sobre todo, lo escrito. Tal motivo da origen a la mayor parte de los libros de la Biblia. Israel no fue en esto una excepción entre los pueblos: ya se sabe que la tradición oral suele ser el estadio previo de toda literatura. Sin descender a deta-lles, de los que se hará alguna mención en las introducciones especiales, podemos apuntar que desde la tradición oral a libro escri-to quedan todavía procesos intermedios. Is-rael conservó dilgentemente sus tradiciones religiosas, partiendo desde los orígenes del hombre, ya que un pueblo mesiánico debía haber mantenido el hilo desde los primeros pasos de esa humanidad que se pretend´ía salvar. Dado que los responsabless eran siempre los dirigentes religiosos, estos "laboratorios de conservación" se daban, por lo conmún, en torno a los santuarios del culto, donde se concentraba un clerecía consciente de la tarea y entregada a ella. Pero el cauce de de transimisión n fue único. La independencia inicial de las tribus, la divisíon posterior del reino, la existencia, en suma, de santuarios relativamente autónomos, explica una tranmisión idéntica en los sustancial, pero diferenciada eno accidenta., tanto en o diverso color de lo conservado como en la variedad de los añadidos conforme a las circusntancias en cada lugar. en un momento dado, una o varia splumas ponen por escrito estas tradiciones. Es una tarea parcial de escribiente, que no da lugar aún a un libro. El libro nace cuando alguien, con talento no ya de escribiente, sino de scritor, confrontados los diversos documentos, elabora una obra de conjunto, que tien un argumento, un orden y una finalidad. Es eviddente que esta obra de redaccción no puede ser de primera hora. Y es aun posible que la sutRua de los retazos sueltos no resita a un ana´lisis crítitoc, o que se den retoques o adiciones posteriores. En todo caso, sin embargo, el libro conserva la unidad de argumento concebida por su autor. Así es como han nacido esas tres grandes obras de síntesis hisórico-religiosas que forman parte los primeros libros de la Biblia: el Pen-tateuco, la síntesis Deuteronomista y la síntes-sis de Cronista, tres conjunots debidos a tres autores que, cada uno con su matiz, pretendien estirar de una forma homogénea el hilo de la historia de Israel, esto es, de la salvación meiánica, desde el primer hombrehasta la restauraión del pueblo después del desstierrro, por obra de Esdras y Nehemías. ay luego otro, como Rut, Tobías, Judit, Ester, de origen menos "tradicional", reales o figurados, que se añaden a los anteriores debido a su estilo narrativo. Los dos libros de los Macabeos, que son también síntesids literarias de la misión religiosa de sus héroes, concluyen la lista de estos 21 libros históricos, así llamados por su predominante carácter de naracción de una historia. Tenemos a continuación la literatura de los líderes espirituales del puebelo. Profetas existieron desde los orígenes en Israel, y Moisés mismo es considerado el mayor de ellos. Los profetas eran, sobre todo, predica-dores, y sus discursos y oráculos tenían, en primer lugar, un vehículo de tranmsiíon oral. En algunos casos se quedó ahí, sin que ello haya siod póbice para qu ela gran personalidad ee hombres como Elías o Eliseo dejara profunda huella en la historia d ela nación. Otros nos han legado su mensaje por escrito, un canon de primera magnitud, redactado por ellos mismos o por sus disíplulos, ya que todo gran prfoesta solía dear escuela tras d esí. La tradici´ón oral juega, pues, como se ve, un papel importane también en la redacióción de esos 16 ó 18 libros (según que Lamentaciones y Baruc se conisderen con Jeremías o por separado ) que forman la colección profética. Ni es muy diverso tampoco el caso de los sabios. Proferbios y refranes, muchas veces recogidso de ese sustrato de sabiduría que nace anónimamente y desde los órígenes en el mismo pueblo, eran anudados, como abalorios, en un un hilo de interpretación religisosa de la sabiduría -el temor de Dios y la fidelidad a su Ley-al ser redactados ya en época posterior al destierro. Igualmente la expresión cotidiana del sentimiento religioso, a menudo cn un estadio previo de espontaneidad rezada de vida voz, iba cristalizando, desde los comienzos, en colecciones sucesivas de himnos y súplics que, al unirse al final, formaban el salterio, libro oficial de oración litúrgica. Algunas obras, de origen e impronta más personal, venían, por fin, a completar la colección siete libros-de li-teratura sapiencial y poética que cierra la primera parte de la Biblia. Se llama "Antiguo Testamento" a este gran conjunto, por una figura literaria que da al continente el nombre del contenido. Contienen o narran estos libros el aconte-cimiento central del Sinaí y todo lo que se ovilla en torno a él. Este suceso, que denominamos "Alianza", es traduucido e interpretado por la versión griega de los LXX como "testamento", más que como un "pacto": se ha vistao que en este acto prevalece la iniciativa absoluta de Dios, una de las partes contrantantes. Pero a la palanta de le ha añadido el adjetivo "antiguo": todo este conjunto dice, en efecto, referencia a otro "Testamento", el nuevo, que va a surgir a continuación. ORIGEN DEL NUEVO TESTAMENTO. Para el momento en que, con la destrucción de Jerusalén, habíamos abandonado la trayectoriia del pueblo de Israel en nuestra breve síntesis histórica, se habían producido en Palestina acontecimientos transcendentales. Por el año 29 de nuestra era había aparecido un predicador, Jesús de Nazaret, el cual, con sus hechos milagrosos y sus discurosos, se había proclmadao el realizador de aquel futuro anunciaod por los profetas de Israel. Jesús era el Mesías esperado, aquel que recogía el hilo auténtitco de la historia de su pueblo para llevarla a su verdadero término, a su consumación; y quien, con el reducido grupo de los que creían en él y le aceptaban como tal, desplegaba esta misma consumación en trayectoria histórica de alcance universal y permanente: el nuevo rumbo, atravesano ya las fronteras de la tierra prometida, duraría tanto como el mundo. Jesús venía, en definitiva, a sintetizar y encarnar las aspiraciones mesiánicas de su pueblo: el salvador de la humanidar era El.. Y que su obra consumaba la hisotoria pasadad y la futura no era una contradicción en su pensamiento: él mismo, eliminado por la parte incrédula del pueblo -que de esta forma cercenaba el hilo y quedaba automáticamente fura de la historia iniciada en Abraham-resucitaba después y empezaba a vivir, también como hombre, una vida nueva, suprahistorica. El grupo creado por él, consituuido por él en "congregación", en "ekklesía" o Iglesia, no tenddría otra misión que la de ir realizando hasta el fin de los siglos, en cada hombre y en cada pueblo, la tranformación ya plenamente realizada en su persona, hasta lograr la salvación de la humanidad entera. Como testimonio de estos acontecimientos, surgió también una literatura, destinada a ser canon perenne de la realidad nueva. Su origen no fue tampoco muy differente, al menos en los comienzos , del que tuvo la que la había precedido El grupo de los adictos a Jesús, los Apóstoles, que habían sido elegidos como columnas de nuevo pueblo universal y testigos de la Resurrección, empezaron lo primero a predicar lo que habían visto y oído. Se formó así una tradicion apostólica, sustancialmente idéntica, diferenciada sólo en pequeños detlles, que fue luego puesta por escrito, con sus diversos matices, en lo que se llama "Evangelios sinópticos". Uno de los Apóstoles, San Juan, completaba la serie escribiendo la misma historia, pero ya pasada por el tamiz de su elaboración teológica. Los primeros pasos y discuros de los predicadores de Jesún fueron también consignados en un libro, cuyo autor, San Lucas, había sido testico ocular de mucho y había tomado otros de testimonioos fehacintes, orales o escritos. Varios Apóstoles daban por cartas sus consignar y enseñanzas a las nuevas comunidades fundadas por ellos, y por fin el Apósitl de más larga vida, San Juan, escribía ensus últimos appos un "Apocalipsis", una especie de visión de los pasos que estsba dando y que tení aque dar la reciente Iglesia hasta el día de su consumación definitiva junto al Resuctado. Esta Iglesia, obra de Jesús, es el nuevo pueblo de Dios que surge, como el antiguo, de una "alianza", concluida también en un monte, el Calvario, y perpetuada por una institucuión sagrada; es la Alianza nueva y eterna, porque ha sido sellada no con sangre de animales, sino con la sangre del mismo Jesús, que se ha proclamado Dios Debido a que ha intercedido la muerte, como en el caso del testador, recibee, con mayor propiedad aún, el nombre de "testamento", el Nuevo Testamento, título consagrado, como eco del anterior, para designar el conjunto de libros que describen su institución y todas sus implicaciones. La Biblia ha surido así, y nuestra descripción, como es lógico, , debía empezar pos los cimientos. En su primera apariencia tenemos aquí la literatura que recoge el alma de un pueblo. Desde la s primeras tradiciooens orales, desde los primeros documentos escritos, hasta e lapocalipsis, obra de la "recolección!", la Biblia es el retrato en el que se refleja lo que un pueblo ha sido, ha pensado y ha hecho. Pero un pueblo esencialmente religioso: ni en un solo libro de este gran conjunto falta este sello distintivo. LA TRANSMISIÓN DEL TEXTO. Que el pueblo judío fue fiel y honrado en la conservación de su patrimonio no admite la menor sombra de duda. Hay, sin embargo, en este pnto ciertos probelemas que no se deben ignorar. No se conserva ni uno solo manuscrito original. ero la dificultad no se halla aquí: leer las cuartillas emborronadas de los escritores, sino sus libros impresos. En la antigüedad los libros no se imprimían, se copiaban. Y son muchas las copias del texto hebreo de la Biblia que se conservan, cerca de 700. La fificultad está en que las más antiguas son del siglo IX y X p. C., es decir, que distan cerca de doce siglos de los últimos originales. Ocurre que a finales del siglo I de nuestra era los rabinos judíos, perdida su patria geográfica, trataron de conservar de forma única y definitiva su otra "patria portátil", el Libro (amputado, por supuesto, el Nuevo Testamento, en el que no crían). En consecuencia, de las diversas copias entonces existentes del texto eligieron una, la que consideraron mejor, y desecharon las otras, que de esta forma se rperdieron. Una vez establecido el texto, se imponìa la necisdad(á) de fijar también su lectura. Hay que saber que, a este respecto, que el hebreo es-scrito carece de vocales. Cuano la lengua es vida, no reviste ello dificul-tad para una co-rrecta lectura el lector leer con vocales lo que se escribe sin ellas, y así ocurre hoy en los libros y periódicos del hebreo resucitado por el Estado de Israel. Pero si la lengua es ya mueta, existe el pelgiro de interprtearla mal. Algo así como si nosotros escribiéramos las consonantes CSR, donde se podría leer "casar", "cosar", cesar", etc. Los rabinos, que no hablaban ya hebreo, sabían por tradición como se leía el texto que habian elegido. Para que lo supieran también las generaciones futuras, dediidoern fijar esa lectrua tradicional, o "masora", con vocales artificiales que inventaron al efecto, creando asi el texto "masorético". No fue obra d eun día. Pasaron siglos hasta wu se completóy se impuso el sistema mejor. Y de esta tareea salieron los primeros cídices que se conservan: el de la Sinagoga de El Cairo, del año 895, el Petropolitano del 1008, y el de Leningrado del 1009, que son los que reproducen las Biblias impresas, ya abundantes a partir del descubrimiento de la imprenta, de los que se han copiado los demás.
Son varias, no obstante, las columnas en que se apoya nuestra seguridad para llenar esa laguna de más de doce siglos. El Antiguo Testamento había sido traducido al griego, en la famosa versión llamada de los LXX, desde el siglo III a. C., mucho antes, por tanto, de que los rabinos seleccionaran su texto. Después, y a partir del siglo II p. C., se hicieron otras versiones, entre las que sobresalen las griegas de Aquila, Símmaco y Teodoción, las siríacas y las latinas (si bien éstas dependen en parte, de la de los LXX). Los científicos especialistas en crítica del texto tenían todas estas referencias para establecer comparaciones minuciosa con el hebreo y, con el auxilio del análisis intento del mismo texto, establecer la lección original. Apoyado todo ello en la probidad de transmisión por parte de los rabinos, de la que no se ha dudado nunca, se llegaba a una notable seguridad.
Pero en estas últimas décadas se ha podido contar con un testimonio directo de excepcional importancia El año 1947 un pastor árabe, que buscaba una cabra perdida entre los abruptos repliegues que el terreno forma en el wadi o torrente Qumran, últimas estribaciones del desierto de Judá, cerca de la desembocadura del Jordán, en el Mar Muerto, descubría por pura casualidad unos rollos viejos, que dieron la pista para que, en ulteriores investigaciones realizadas ya por científicos, saliera a la luz el tesoro de manuscritos bíblicos más fabuloso de todos los tiempos. Hoy se sabe con seguridad que tal tesoro era toda la biblioteca de un monasterio de esenios-también excavado en las proximidades-, que, ante el avance de las fuerzas romanas hacía Jerusalén, por el año 67 de nuestra era, escondieron en las cuevas próximas todo su patrimonio intelectual cuidaosamente coleccionado durante casi dos siglos. Los manuscritos son, por tanto, de esta época y, al pertenecer a una biblioteca, muchos de ellos se remontan hasta el siglo III a. C. Desgraciadamente, no todos, ni la mayor parte, se hallan en buen estado de conservación. Pero, entre rollos completos, con el de Isaías y fragmentos, abarcan todos los libros de la colección hebrea. (lo que se transcribe a continuación se lee desde el final del párrafo al comienzo, al revés, es decir, de derecha a izquierda cada palabra, de tal manera que se encuentra significado integrado) .lanigiro la ocit-nédi etnemlatnedicca atsah onis , etenemlaic-natsus olós on se someel euq otnematseT ov-ueN lE . soenáropmetnoc serotua ed ogeirg o onital otxet reiuqlauc ricuda edeup euq al a roirepus etnemasnemni dardiruges anu noc otxet etse ed azerup al nauguitseta, sotad sohcum sorto omoc ísa, III y II solgis le edsed ed soripap sosoremun y , VI olgis le edsded, sodaipoc etnemasodadiuc secidóc 0005 ed acreC. otnematseT ovueN led nóicceloc al ed otxet le odiconoc ah núa etreus rojeM . serotirc-se sol ed amulp al ed óilias euq la ocitnédi etnemlaicnatsus se somoeel euq otxet le :dadiruges ed ozicam otneimic nu amrof soinom -itset ed olumúc etse odot ed aicneulfnoc aL. ocitrírc nu ed zacipsrep ojo le arap omisís-oliav otad nu nos , sotnemgarf ne , ísa aun Y.
II. LA BIBLIA, LBRO DIVINO, UNA VERDAD DE FE, (esto es obra que incluye el firmante para integrar: que la fe es la mejor para ser una persona que no finge, para estar huyendo desesperado, para no cansar, decepcionar al que no quiere quedarse, revelándose para que otro mundo nuevo viniera, sin hipocresías, para que sincerándonos las complicaciones no sean cargas con el pasado, porque nadie puede acabar con lo que tienes si te lo han dado, y menos si es regalado, porque quiero ser un pensador que piensa que uno que queda bien porque decepciona, porque no quiero revelarme para no mandar a todo el mundo a otra parte, porque no soporto la sinceridad y no quiero sincerarme, no puede salir lo que se mete y lo que sale de adentro queda afuera para que sincerándonos amemos unos a otras y las románticas delaten al que le cuesta cumplir y lo necesitaba decir o viceversa, respectivamente, simultáneamente, sucesivamente, oh, si -Carlos Rivera, Sincerándome, a inspirado la letra transcrita, con otro sentido musical, el interpretado por Judit, de Morro Jable, Isla de Fuerteventura, Spain, sin la que no habría conocido la canción el firmante-). A pesar de la variedad, los hebreos llamaron a todo este conjunto literario con un nombre singular: el libro. La traducción griega y el Nuevo Testamento usan el plural: los libros. Pero había que volver al singular, que implicaba, desde el principio, la unidad de origen y de argumento. Así, el neutro plural griego ta biblia (los libros) se convierte en el latín de la baja Edad Media en femenino singular: biblia, transcrito luego en nuestras lenguas occidentales. Otros títulos, también usuales desde el principio, por ejemplo "La Escritura", "Las Sagradas Escrituras", subrayan la misma unidad e origen. A la vez, en todos los casos, el artículo con un nombre común proclama que este libro es único, el único. Todos los demás necesitan nombre propio. Sólo éste hace propio el común y lo escribe con mayúscula: es El Libro, por excelencia. Y lo es, y mantiene su unidad dentro de la variedad, por un motivo también único: que ha sido escrito por Dios. Pero antes de seguir, hay que confesar que el título y su motivo son sólo la expresión de un acto de fe. Los hebreos primero y los cristianos-de todas las confesiones-después,, han criado que la Biblia es un libro divinamente inspirado. Cierto que esta fe podría ser grauita, pues no se tata de un fenómeno único, al menos en la apariencia. Todas las religiones del mundo tienen sus libros sagragdos, y todas, de una forma o de otra, creen que tales libros procedente de su Divinidad. Para un hombre "sin prejuicios" la Biblia superaría a los oros libros, todo lo más, en grados de perfección y sublimidad, pero siempre dentro de la escala de valores humanos. Nuestra afirmación de fe sería, en efecto, gratuita, si no se demuestra, con certeza, la existencia histórica de Jesucristo; su afirmación de ser Dios seguida de su prueba histórica: la resurrección, y la realidad histórica de una Iglesia, dotada de los mismos poderes de su Fundador para llevar su misión salvadora por el mundo entero. Supuesta la existencia de Dios y la posibilidad de su revelación a los hombres, el que esta revelación se ha hecho realidad se demuestra por testimonios históricos, cuya lealtad de transmisión está fuera de toda duda. No es del caso detallarla aquí. Nos interesaba sólo apuntarlo para afirmar que, como consecuencia de ello, la Biblia no es un fenómeno más; es el fenómeno único. Dios, de hecho, se ha revelado una sola vez, y su mensaje se conserva en este libro, que El mismo entregó a su Iglesia para que ella se lo propusiera a los hombres. La historia descrita más arriba no es, pues, postulado del sentimiento religioso de un pueblo; es la realidad querida, promovida y dirigida por Dios, que se reveló progresivamente en ella, como un estado que preparaba su revelación plena de Jesucristo. De todas formas, nuestra certeza histórica es aún una certeza humana, que está, por lo mismo, al alcance de todos los hombres. El hecho de que no todos la acepten se debe a que, para pasar de la certeza humana a la certeza divina, es preciso todavía, creer. El salto a lo sobrenatural se realiza sólo mediante un acto de fe. LA FE EN EL CANON DE LA BIBLIA. Esta fe, como queda dicho, es común a judíos y cristianos. En el detalle, sin embargo, no todos creen lo mismo. Los judiós presidieron del Nuevo Testamento en bloque, y algunas confesiones cristianas, siguiendo en esto también al Judaísmo, rechazan siete libros del Antiguo Testamento y algunos fragmentos sueltos, que la Iglesia Católica admite como inspirados. El punto clave de la cuestión, de adonde parten las diferencias, se halla, sobre este particular, en que se admita o no una autoridad definitiva exterior a la Biblia, que señale cuáles son los libros que la componen. Así lo entendieron los judíos: su canon, en efecto, lo delimitó la autoridad externa de sus doctores, que exigieron determinadas condiciones para que un libro se pudiera considear como inspirado. Las confesiones protestantes, aun aceptando el resultado, no han seguido, sin embargo, el método que lo hizo posible. Y, rechazada la autoridad definitoria exterior, tuvieron que buscar otros puntos de apoyo para asegura la integridad de la fuente de su fe y de su vida.
Se han enumerado muchos: el testimonio interno de la misma Biblia, que "da de de si misma", su unidad y armonía, la afirmación de los autores humanos, el hecho de que ésto sean por un lado Profetas y por otro Apóstoles, la iluminación personal de Dios al mismo lector. Pero aparte de que ninguno de estos criterisos ni todos ellos juntos se demuestran suficientes para esclarecer lo que se pretende: que los libros inspirados por Dios son precisamente éstos, todos éstos y solo éstos-pues hay otros muchos loibros en el mundo de gran altrua espiriutal y de gran armonía interna; los autores humanos no suelen decir nada sobre e partiuclar; no todo s ellos son Profetsa ni todos Apóstoles; y la iluminación interna de Dios, aunque posible, se persta a subjetivismos de todos los gustos-ya de antemano parece más acorde con la líneea inicial seguida por la Biblia, y que es, sin duda, la querdida y dirigida por Dios, mantener el criterio judío de una autoridad extterna (aunque ellos se quedaron a medio camino al rechazar a Cristo). Decimos por eso que entre los hechos históricos a admitir y a creer está el de la institución por Jesucristo de un organismo dotado de sus poderes para transmitir el Mensaje a los hombres. Y esto, para un católico, no es sólo un postulado lógico. Es un dato positivo de su fe. Sólo la Iglesia, y gracias a esos poderes de infalibilidad en estas cuestiones de fe, puede dar la seguridad esperada. La Iglesia definió el Canon o número de libros inspirados en el Concilio de Trento; pero esto sólo para atajar expresamente la amputación que se pretendía hacer entonces, ya que, con su fe y su Magisterio ordinario, había confesado lo mismo desde los comienzos. Ocurrió -para descender algún detalle-que, en su despliegue hacia Occidente, la Iglesia tomó dos caminos, dando un abrazo al Mediterráneo: por un lado, Asia Menor y Grecia, y por otro, Alejandría, el norte de África, Italia y el resto de Europa. Mientras la parte sur, siguiendo la norma de los Apóstoles (que utilizan, como demuestra el Nuevo Testamento la Biblia griega), admite el número amplio de libros, la parte norte, más influenciada por la órbita judía de Palestina, transmite en sus primeras listas el número coroto, sin perjuicio de creer en su uso práctico en los que no se citan (pues no hay que olvidar que en una lista no deben figurar, por definición, más que lo seguro). El tomar como la única auténtica esta lista corta es no sólo olvidar lanorma apostólica y que, como dicen esos mismos Padres que la tranmiten, la Iglesia recibe el Canon de los Apóstilles y no de los judíos, sino algo más grave aún: que en un período de proceso y esclarecimiento gradual, lo que una parte de la Iglesia tranmitia no puede ser definitivo si otra gran parte de la Iglesia tranmite otra cosa. Sólo se podrá habla de deinitivo cuando los dos caminos confluyan, como dos ríos, en uno solo y se compulse la tranmisitión auténtica de toda la Iglesia- De esta fe, ya común, dan testimonio los concilios de los siglos IV y V.. Lo que hace el Concilio de Trento es sólo reproduicir esta misma lista, diez siglos anterior y confirmada por la fe unánkime y permannente de toda la Iglesia durante esos diez siglos. LA BIBLIA, LIBRO "INESPERADO", Así, pues, por el testimonio de Dios, transmitido y enseñaodo formalmente por la Igleisa, sabemos y creemos que la Bibilia es una obra divinamente inspirada y que contiene el número exacto de libros inspirados. La Igelisa snos ha dado también principios para explicar este fenómeno único y sobrenatural. A este respecto, conviene retener lo que se ha dicho sobre el origen histórico de la Biblia. Pues esta obra tiene también autores humanos en el pleno sentido de la palabra, y en cada uno de los libros de descubre, por eso, los ragos de estilo y tempareamento de su autor. Este, como sabemos, ha podid utiizar documentos orales o escritos; ha seguido exactamente el proceso de cualquier hombre que escribe un libro. Nuestra explicación debe salvaguardar firmemente la duplicidad de autor: estamos ante un libro divino y humano a la vez. Hay que descartar, pues, la especie de una "inspiración sentimental", produdica por el espíritu religioso del hombre y análoga, por ejemplo, a la "inspiración" de un poeta. En tal concepto, hijo del racionalismo, no tendríamos acción real de Dios, y la Biblia sería un fenómeno puramente humano. Pero también hay que rehuir el extremo opuesto, entendiendo la inspiración como un dictado de Dios, que haabría "sugerido" al hombre todo lo qu eéste iba escribiendo. En este caso, quien no intervendría commo autor sería el hombre ni se podrían advertir sus rasgos propios en la obra escrita. El justo meido está en explicar, sin prejucios, la misma obra de colaboración. Se impone entonces la analogía de una causa principal que, para realizar algo, busca lacolaboación de un instrumneot. Si, por ejemplo, se escribe con una tiza en el encerado, en lo escrito quedan y se distinguen los rasgos del que escribe tanto como los de la tiza: toda la escritura procede e ambos agentes, sin que sea posible separar físicamente lo que a cada uno pertenece. De una forma análoga, el home ha sido, en nuestro caso, un instrumento en las manos de Dios. El instrumento-hombre ha hecho l que con sus propias fuerezas es capaza de hacer: escribi run libro. Para ello ha puesto en juego toda su persona: voluntad libre, entendimiento, facultaes ejectuivas. Pero todo lo ha hecho movido por Dios, que ha actuado en y con toas su s facultades concforme al modoo de actuar de cada una. De esta colaboración ha salido un libro que estado de Dios y todo del hombre, sin bisección posible, aunque se pueden distingur las modalidades propias de cada uno: del hombre todo lo humano, de Dios todo lo divino. Así es posible distinguir unos libros de otros: el insturmenot ha sido diverso. Pero todos tienen en común que son palabra d eDios y que ni tienen ni puden tener error: el autor principal ha sido el mismo, y ha sido un Dios veraz e infalible. En consecuencia, la Biblia es la Palabra de Dios. Todo lo que los autories afifrman y en el modo como lo afirman, lo afirma Dios por ellos. Esto es más que decir qu ela Biblia contiene la Palabra. Teóricamente sería posible narrar en un libro, sin necesidad de estar inspirado, una revlelación de Dios hisóricamente cierta; si bien en este caso podría caber aún error en la tranmisión del testimonio. Pero Dios ha querido que su revelación-previa a la escritura del libro o infundida durante el mismo proceceso de ejecución-quedee expresada con seguridad, y por eso la ha escrito Él mismo. LA BIBLIA, HISOTIRA DE LA SALVACIÓN, Debido a este origen único-que en definitiva es el mismo que expllica la existencia y el destino del pueblo de Dios-podemos contemppllar en la Biblia, mucho más aún que desde su ángulo humano, una trayectoria única de argumento y de fin. En síntesis, y como definición, la Biblia es la historia escrita de la Salvación. Dios no se reveló a los hombres por deporte, se reveló para salvarlos. Y su revelación no l ahizo en un momento, recitando una lista de verdades, sin a lo largo de la historia de un pueblo. Por eso mism, en concepto bíblico de la hisotoria difiere esencialmente del que tenían toods os pueblos contemporáneos y circundantes, para quienes la humaniad estaba sujeta, lo mismo que la naturalea, a un proceso cíclico inflexiblemente repetido, sin avance posible, cada año o cadd cierto períod de años. La historia del plueblo de Dios está cnducida por el Señor de la natrualeza y de los hombres, y avanza sin detenerse a un fin último. Este proceso lo presenta la Biblia bajo diversos modos o imágenes, entre los cuales destacan tres, que s preciiso considearr en cojunto y conexión mutua: como una Promeesa de salvación, qeu arrana la fe y mantiene la esperanza, como una gestala salvífica, que cumple esa promesa y cuyas sucesivas manifestaiones preparan y anuncian la gesta final; como una Alianza, en fin, que realiza, entre Dios y la humanidad, una unión por amor, esencia de la salvación. Dios comienza creando al hmbre y elevándolo a un estado de privilegio en el que, al mediar un mandamiento con la exitencia de obediencia por amor, tenemos los primeros rasgos impllícitos e la alianza. La situación queda rota por el pecado. Dios lo castiga, pero a la vez pronunci asu primera gran promesa salvadora: la humanidad alcanzará un día su victoria totla sobre la seripiente-el diablo-que con su tentación ha introducido en el mundo el veneno del pecado y del mal. Pervertidaa la humanidad por la invasión del pecado, Dios salva a Noé del castigo universal del diluvio y establece con él su primera alianaa formal de salvación. Se ha pasado así la prehistoria bíbilcia. La historia propiamente tal comienza con una gesta salvífica: no es otra cosa la elección de los Patriarcas. Dios salva a Abraham de su ambiente polteísta, llamándole y haciéndole suyo; concierta también una alianza con él, y sobre todo le daa un a promesa. Abraham es el principal protagonista de la Promesa, y a ella responde con su fabulos acto de fe, que le ha hecho el padre de los creyentes. La promesa mantiene la histori ade Isaac y Jacob hasta que llega la gran gesta salvífica del éxodo: Dios redime; esto es, salva a su pueblo de la esclavitud de Egipoto para hacerlo peculuio y propiedad excluisva suya. El paso del Mar Rojo y las sucesivas etapas del E´xiodo son otros tanto smilagros salvadores que conducen a su expresión formal en la gran Alianza del Sinaí, cumplimiento, a su vez, de las promeas anteriores. De forma smemjante, el paso del Jordán y las etapas de la confquista de la tierra prometida son gestas salvificas, que tendrán al final su expresión de fidelidad y de amor en la renovación de la Alianza. Una gesta de slavación incesante es la aparción e intervención de los Jueces. Y la elección de David como fundador de la monarquía es intrepretada por la Biblia como una salvación y una alianza que Dios hace por con él. A david se le da también la gran promeesa de la permanenecia eterna de su dinastía: la figura de un Mesías-rey futuro aparece así en lotananza, concretando cada vez más las promesas primeras, necesairaimente vagas. Aparte las intervenciones savíficas de profetas como Elías y Eliseo, la dinastía de David continúa su histori abajo el signo de la alianza. Y a su renovación, como canon inalterable, recurrirá el piadoso rey Josías para acometer su gran reforma religiosa. Debido precisamente a su infidelidad a la alianza, el pueblo es castigado con la deportación a a Babilonia. Pero Dios que no olvida su promesea, realiza otra gran gesta salvadora-que en el interpretación de la Bilblia se sedcribe con los mismos ragos de la gesta del ÉXODO-, redimiendo a su pueblo del destieerro; y la restaruación, ya en Palestina, se inicia con la renovación solemne de la alianza. La fidelidad a sus claúsulas promueve finalmente la insurrección de los Macabeos, que srá una cadenade gestas salvíficas obradas por Dios a través de sus héroes.
En sentido paralelo a esta historia, los profetas de Israel surgen, como enviados de Dios, para salvar en su nombre al pueblo," [lo que sigue no es de la Biblia sino de dos canciones que estuve escuchando para distraer la mente porque estaba despistándola para que despistada descansara, pero en cualquier caso debe de tener algo de sentido, porque me las inventé mientras oía las canciones de mis grupos favoritos Pink Floyd, Antother Brick In The Wall, las versiones molan todas, hasta la de Roger Waters como solista, que escuché las dos, una detrás de la otra, y la otra delante de la primera luego, y luego escuché a Rage Against The Machine and some of it´s best songs that I could hear for a mix compound from my list of Spotify aleatory passively sounding another plataforms around me, and understanding the changes without knowing why I´m here and them are free, I don´t wanna go to be reasonable because I don´t have doubts about miracles, and about magic, what a fool I am, just thinking and thinking I could think, not without tiinkin´ and jumping by the window, wi, wo, wi, tiririririririrá, come on, I don´t want to fly because I cry, I like jumping in parapente because I´m a valiente, yo quiero love yourself because me wants to love myself too, love, love, love, love, love, love, love, love, love, love, love, live, live, live, live, FOR EVER, because we don´t need thought control, we are a lot of teachers and the kids needs to be alone, hey teachers, let the kids alone, or you will see the wall where you send us when we are bad kids in the classroom, don´t want to be contoled by you teachers, we don´t laugh like you as an adult, I want to be with kids alone because, hey teacher, we are all kids, and your are just an incompetent that makes jokes and don´t laugh with us alone, and you send us always to the wall, aren´t you a kid or are you just unnhuppy in this world, and we want to jump by the window because we love to fly like Superman or to fall like the Niagara Falls, wow, or like Range Against The Machine, don´t, yes don´t yes, tiriririririririri, we like taking our self control to have joy]. "cuidando la fidelidad a a la alianza. pero los profetas son, sobre todo, los hombres de la promesa. sus repetidos anuncios del futuro forman el bloque de la gran promesa salvadora de Dios, que va tomando una configuración cada vez más precisa. Esa futura salvación consistirá tabién en el vínculo de amor de una alianza nueva: los profetas la describen como una efusión plena del Espíriut de Dios, que transoforma´r los corazones de los hombres hacia la fidelidad y la obediencia total a su ley. Su realizador será un Mesías futuro, rey y sacerdote a la vez, instaurador del Reino definitivo de Dios en la tierra medianet ea alianza de amor, y que, por encarnasa el ideal de tal vínclulo entre Dios y los hombres, reciibirá nombres como "Dios con nosotros" o "Yavé es nuestra jusiticia" (=salvación). Pero la alianza se sellará con sange: por eso, si algunos de los ragos del rey y de su reino futuro son gloriosos, otros pintan ya un rey humilde, incluso un siervo despreciado, que salvará al pueblo con su sacrificio redentor.
Todo esto se ha cumplido en Jesús. El es el realizador de todas las promeas del Antiuguo Testamento: rey que inagura el Reino de Dios-pero rey manso, cuyo reino no es de este mundo-, es también sacerdote de la nueva Alianza sellada en la cruz con su propia sange-la gesta salvífica de redención por antonomasia-, y de la cual nace el nuevo pueblo de Dios. Pero no se trata sólo de la expreisón ritual de su sangre: el mismo Jesús, en su persona, hace sustantivo este ideal de ser "dios con nosotros", porque Él es Dios hecho hombre. Todo se ha cumplido, y tambiéntodo está aún por cumplir. Consumada inicialmente la salvación en la natruleza humana de Jesús resucitada, el ueblo de Dios o Iglesia, que es el Cuerpo Místico de Jesús, camina, según la interpretación del Nuevo Testamento, como en un éxodo gigantesco a través del desierto de este mundo hacia la Tierra prometida, los nuevos cielos y la nueva tierra que Dios creara para sus fieles. En este camino se renuva la misma alianza de la cruz -ya única y definitiva-y, recibidos sus frutos, los del cuerpo de Cristo, Palabrade Dios hecha carne, y los de su palabra escrita, el Cuerpo Mísitco crece en su incorpoación a su cabeza hasta lograr la salvación plenta en la resurrección con él. Cada vez que se realia el rito de la ueva Alianza, y sus derivaciones que son los Sacramentos, se repite, en efecto, laRedención de Cristo "hasat que Él venga". Así toda la Iglesia vive de la fe en Cristo y de la espernaza en la promesa de su venida al fin de ls tiempos para consumar universalmente la historia de la salvación. LA BIBLIA, CANON DE VIDA, Ya no es mucho lo que hay que añadir sobre la Biblia cmo canon de vida. En términos de escuela, cuando la Iglessia ha señalado el número exacto de libros inspirados, ha definido el Canon. Con ello ha dado una regla infalible a los fieles para discernir los libros inspirados de los que lo son. Pero a la vez les ha dado la regla de vida que estos libros contienen dentro, por ser palabra de Dios. No hay más libros inspirados que éstos. No hay, por tanto, otro canon de vida. el cristinao que ignora esta verdad es como un niño de meses que teniendo hambre y estando rodeado de alimentos, no ve que tiene al lado el remedio de su necesiad ni sabe echárseolo a la boca. Y el cristinao que, sabiéndolo, lo desprecia o lo ignora voluntariamente, firma con ello su condena a muete del espíritu por inanición. Por ser la Palabra de Dios, la Biblia tiene capaciades ilimitadas para regular la vida de todos los hombres, sin distinción de ´pepocas, mentalidades ni nivles sociales; las tiene también para todos los momentos sicológicos de la vida de un hombre. Es cierto que, por ser Cristo la revelación plena de Dios y la culminación de todo el Antiugo Testamento, teóricamente, por lo que hace a "cantidad impresicndible", se podría ampuar toda esta primeraparte, ya que estamos seguros de halaro todo, sin falta de nada, en la enseñandaa de cristo y de los Apóstoles. Incluso a un profano se le recomendaría la utilidad de iniciarse primero en el Nuevo Testamento que, aparte de tenerlo todo, resulta más inteliguible y requiere menos preparación. Pero en modo alguno se debe prescinidr por sistema del Antiguo Testamento. Él es tan palabra de dios como el Nuevo, por lo que ya desde fuera merece la misma consideración. Pero, además, la singesis que acabmaos de hacer convence por si misma de que es imposible comprender la obra y el mensaje de Cristo si se ignoran las etapas y los coneptos que los precedieron. Se reanunciaría, además, a una sublime oración como la de los Salmos, que la Iglesia ha hecho plegaria ofiical de su liturgia, a una s páginas como las de los profetas, en las que está palpitando sensiblemente el Espíriut de Dios, a una ejemplaridad como la de los grandes personajes de la Biblia; se renunciaría, sobre todo, a esa leción única de pedagogía divina que es su intervención a lo largo de la historia. Un profano podría omitir, todo lo más, ciertas páginas (de valor innegable en el conjunto de la obra, pero de enseñanza más bien temporal y cirucstancial), como las minuciosas leyes de la seguda parte del Éxodo, de casi todo el Levítico y de parte del Deuteronomio, y las listas genealógicas que se encuentran en los primeros capítulos de las Crónicas y en algunos de Esdras y Nehemías. UN CANON SEGURO Y VERAZ, En trance ya de ponerse en contacto con este canon de vida iniciando su lectura, conviene tener presente lo que se dijo al comienzo de estas líneas. Dios ha utilizado los géneros litearrios de una mentalidada antigua, además de semita, y es preciso acomodar a ella nuestro modo de pensar moderno e indoeuropeo. Por su origen divino, sabemos y creemos que la Biblia no contiene ni puede contener error. Es sobre todo desde este ángulo desde donde pueden resultar chocantes algunas narraciones. Apuntemos a este respecto que sólo puede haber error allí donde se da una afirmación o un juicio formal. Dicho de otro modo, la veracidad bíblica sólo entra en juego cuando se trata de transmitir una enseñanza. Para ello se puede elegir un género de historia objetivamente real o un relaato ficticio. El modo no importa; lo importante es la doctrina, que es preciso libar solícitamente Un ejemplo traerá algo del luz. Cuando un almanaque dice que "el sol sale" a tal hora, sabe que no es exacto lo que afirma, y, sin embargo, ni comete error ni engaña. Transmite un dato, una enseñanza astronómica, pero no de modo técnico -más complicado y díficil-, sino utilizando el lenguaje más apto para hacerse entender, el lenguaje del pueblo que, juzgando las cosas como aparecen, habla así, incluso lo afirma así, aunque desde el punto de vista astronómico sea un error, ya que el sol no "se levanta", ni "sale" ni "se pone". Este ejemplo aclara tanto más cuanto que en él se trata de dar una enseñanza científica. Las dificulatades de la Biblia, cuyo objeto formal no es el dato científico, sino el mensaje relgiioso, tienen, por tanto, una solución más fácil aún. Dios se acomodí al concepto del mundo y de la vida que tenían los hebreos para transmitirles, de forma intelgible para ellos, una enseanza religiosoa sobre ese mundo y esa vida. La enseñanza es lo que edifica; el ropaje, el modo-la letra-no aprovecha. Ejemplo que es útil para las primeras narraciones, pero que se puede aplicar también a otros libros. Hay que cuidar de no tomar demasiado al pie de la letra narraciones como las de Judit, Tobías, Jonás, etc., ya que es posible que lo que leamos sean relatos figurados, en los que ciertas imprecisiones geográficas, e incluso históricas, no afectan para nada a la sustancia que consiste en presentar el mensaje de un testimonio ejemplar. Otro tipo de dificultades parecen atentar a la santidad de Dios. Matanzas colectivas ordenadas por Él, sentimientos de odio y venganza del autor -inspirado cuando los expresa-, pueden producir perplejidady hasta escándola a una mentalidad cristiana del siglo XX. Hay que recordar, sin embargo, que Dios eligió un modo de revelar que progresa con la historia de un pueblo hasta su madurez adulta en Cristo. Israel, cuando fue llamado por Dios, era aún, moralmente hablando, un pueblo niño. Dios lo educó de la única manera apta: rebajándose a su modo de pensar. No se debe leer la moral mosaica con el tamiz depurado que ha aportado ya la moral evangélica. Dios no quiso dar saltos; un lector consciente no los debe dar tampoco. Como dato más concreto, sepamos que el modo de pensar hebreo desconoce las causas segundas y, con su concepto providencialista de la vida, asigna a Dios lo que hacen esas causas. Así es fácil que se deba leer entre líneas como orden del rey o del jefe-por lo demás, agrandanda por la hipérbole tan del gusto hebreo-lo que se describe como orden de Dios. Otras cosas puestas directamente en manos o en boca de persajes humanos, ya no revisten dificultad. La Biblia puede referir hehco so palabras inmorales de hombres, sin que por eso las haga suyas. Y aun en este caso, siempre se desprenderá de ellas alguna enseñanza religiosa, aunque sólo sea de contraste. III.-LA BIBLIA, LIBRO ACTUAL,
De todas formas, las dificultades empiezan a desparecer en cuanto la mente se va nutriendo de "sentido bíblico" con la lectura asidua. El Testamento de Dios está ahí para eso: no para embellecer una biblioteca, sino para ser asimilado, para transformar la vida con su virtud de canon. Así lo fue desde que Dios lo escribió. De la Biblia ha bebido y ha vivido la Iglesia durante todos los siglos. De Biblia están impregnadas, sin excepción, las obras de los primeros Padres de la cristianidad. Y el escándalo manifestado por un San Juan Crisóstomo, porque había algunos que "ni siquiera sabían el número de las Cartas de San Pablo", dice bastante, de rechazo, de la iniciación del pueblo de entonces, que no era la de un profano. De la Biblia, en fin, depende toda la espiritualidad crisitiana de Occidente. Ha habido-es preciso reconocerlo-ciertos siglos de incuria. Tal vez no se interpretó bien la empresa acometida por el Concilio de Trento. Cuando aquella Asamblea condenó la reciente Reforma protestante, cuya deficiencia básica era el no reconocer la autoridad dogmática de la Iglesia como Tradición y como Magisterio, aglguien pudo pensar que se había producido el "reparto": los Protestantes se llevaban la Biblia y la Iglesia Católica se quedaba con su patrimonio tradicional y magisterial. Nada más ajeno a la verdad: El Concilio de Trento empieza definiendo como "sagrados y canónicos" los libros de la Biblia, y aún con un criterio paradójicamente más "liberal", que admitía más libros que los mismos protestantes.
Es cierto, sin embargo, que la falta de estudio e investigación hizo de difícil el acceso a la Sagrada Escritura de los fieles a ella. Era como un círculo vicioso ya que a los fieles no preparados no se les podía presentar entonces esa Palabra, por decirlo así "desnuda". Pero la Palabra incuria popular -que no, por supuesto, la del Magisterio-, ha pasado felizmente, del siglo pasado con la Encíclica "Providentissimus Deus", de Leon XIII, y que ha conocido después los mojones claves de las Encíclicas "Spiritus Paraclytus", de Benedicto XV y "Divino Afflante Spiritu", de- Pío XII, ha confluido en ese gigantesco embalse regenerador que ha sido el Concilio Vaticano II. Una meditación solemne de la Iglesia en la Palabra de Dios: eso ha sido exactamente esta magna Asamblea. Y todas sus páginas, incluso todas sus líneas, rezuman Biblia desde el principio hasta el fin. La Iglesia tenía que comprobar su pureza mirándose en el espejo de la Sagrada Escritura, que es, en definitiva, el Canon único de la verdad. Pero el Concilio no ha sido sólo un ejemplo de conducta; ha dado, además, normas precisas. "Los fieles deben tener fácil acceso a las Sagradas Escrituras", y para ello la Jerarquía debe procurar que se prodiguen las ediciones del Texto Sagrado. Y a los fieles mismos, "el sagrado Concilio les exhorta vehementemente a que, por la frecuente lectura de las Escrituras Divinas, aprenden la ciencia eminente de Cristo", ya que "el poder y la fuerza de la Palabra de Dios es tal que constituye sustento y vigor de la Iglesia, fuerza de fe para sus hijos, alimento de alma; fuente limpia y perenne de vida espiritual". Con ello hemos encontrado de lleno en la era de la Biblia. El Libro divino deja de ser privilegio de unos pocos y adquiere, por fin, calor de muchedumbres. El pueblo de Dios, peregrino en su éxodo hacia su Tierra prometida, se alimenta ya realmente, lo mismo que el primer pueblo se alimentó del maná, de la Eucaristía, Palabra de Dios encarnada, y de la Biblia, Palabra de Dios escrita. Cada cual será testigo en el sagrario de su intimidad de aquello que ya decía el Apóstol San Pablo "La Palabra de Dios es vida, es eficaz y más penetrante que una espada de dos filos: penetra hasta la división del alma y del espirituidad, hasta las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" "LA CASA DE LA BIBLIA". Amén
